Noches como esta…

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La noche de ayer nos retrató como país en particular y como seres humanos en general. Era bochornosa la emisión que se procuró la televisión: Programas grabados sobre el último ligue de alguien intrascendente y películas de una bajísima calidad fueron el registro televisivo de ayer. Ese es el primer retrato.

En el canal 24 horas de televisión española intervino el Ministro de Exteriores. En el mundo normal intervenían los jefes de gobierno: Por supuesto, Hollande fue el primero en reaccionar, le siguieron Obama, Cameron y Merkel. Rajoy, claro, tiene que esperar al día siguiente. No está preparado, ni siquiera, para mandar un tweet. ¡Hasta Clinton -Bill Clinton- mandó un tweet! Señor Presidente del Gobierno, no esperamos ya de usted gran cosa, hay veces que, simplemente, se requiere estar. Y usted, una vez más, no estuvo. Segundo retrato, a ese hombre le dan como ganador en las siguientes elecciones. Al hombre que no está.

Un Presidente del Gobierno que no estuvo en una televisión que no se preocupó porque estuviera, qué triste balance.

Por otro lado, Europa se despierta en la carne de un refugiado. La noche del jueves hubo 40 muertos en un doble atentado en Beirut. ¿#Est-cequejesuisBeirut? Cabría preguntarse. Estas son las noches que hacen emigrar, meterse en una barca hacia ninguna parte. Ellos, los refugiados, viven en el Estado de sitio que ayer declaró Hollande, en el toque de queda que no se daba desde la Segunda Guerra Mundial. Noches como esta, mañanas como estas, en las que el doloroso olvido llama a la puerta. Y le abres como se abre al cartero.
Y allá a lo lejos, los hijos de nadie. En Peter Pan un niño le dice a un pirata: “no eres malo, lo que te pasa es que nunca tuviste madre”. Nadie nace así. Hay que tomar cartas en el asunto de alguna forma, por ejemplo, de cara al 20 D, deberíamos preguntar a los partidos que se presentan cual va a ser su política respecto a ser el séptimo país que más armas vende del mundo.

Dice parte de la doctrina de las Relaciones Internacionales que estas serán las dolorosas guerras del Siglo XXI. Guerras no contra un Estado, sino contra un grupo de personas desperdigados por el mundo, imperceptibles. Mas el mundo en que vivimos tiene una cosa por segura: Sin financiación no se va a ninguna parte, ahí la raíz de todo el problema… ¿Recuerdan ese diez de agosto de dos mil catorce, ya tan lejano, en el que el titular era: Hillary Clinton: “Financiamos mal a los rebeldes sirios y surgió el Estado Islámico”?
Todo empieza y todo acaba en el mismo sitio: El dios de los bolsillos, que todo lo puede.