Novio confunde sus votos con la carta del Bar 2 de Mayo

En vez de sus votos, el novio dijo una serie de tapas del Bar 2 de Mayo.

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Imagen sustitutiva de lo vivido. Youtube.

Tremendo y desgarrador suceso el vivido el pasado viernes en una finca de Los Palacios (Sevilla) dedicada a las bodas. Eran las siete y media de la tarde y, haciendo un calor propio del mismísimo Club Scándalo, don Emilio Zarpandal se disponía a desposar a doña Rocío Mendibarría que, en declaraciones posteriores, confesó que no se esperaba que su futurible marido iba a decirle te quiero mediante una tapa de flamenquín.

Efectivamente, la novia (vestida de blanco perla, diseño de Mercería La Pepi) llegó al altar bajo el amparo de “La Mandanga”, canción mítica de “El Fary”, tocada con el remilgo propio de dos violonchelos. El novio la esperaba vestido con un traje diseño de la firma Cimborio y Pepino en color púrpura que no dejó a nadie indiferente.

Todo iba bien: discursos serios, gente pidiendo botellines, el que más y el que menos preguntando quién estaba soltera, el fotógrafo pidiendo más botellines, todo en su sitio, hasta que Emilio Zarpandal sacó el papel donde tenía los votos y empezó su ya recordado discurso:

“Media de hueva, tres de caracoles, dos montaítos de palometa con queso y tres de lomo y me pones ya que estás dos cervezas pa’ ir tirando”.

Poco podemos decir de la cara del suegro, que para mal de Emilio Zarpandal había sido campeón de Andalucía de boxeo y así lo demostró; pero tampoco podemos decir que Rocío Mendibarría se quedase corta, pues como contestación dijo: “Con los deos de la mano y con los deos de los pies…” y continuó con una serie de rimas tórridas que no reproduciremos salvo camufladas, por ejemplo:

“Qué bonita primavera,
qué bonito es el otoño,
pero bonito, bonito,
bonito es un pescado
que vive en el Cantábrico”

Finalmente, Alberto Muros, amigo de la pareja, decidió de forma unilateral que él iba a quedarse al banquete y arguyó de forma irrebatible, “killo, a ver, que to esto ya está pagao”, por lo que, finalmente, se comió y se bebió como si tal cosa.