Obama en la Habana

652
Andalucía al Día, Obama en la Habana
Foto Reuters

Viva Cuba libre es un grito que cualquier demócrata debe entonar en estas fechas, pero libre significa también fuera de las intenciones estadounidenses. No puede ser que no elijan libremente a sus gobernantes, pero tampoco puede ser que Washington abra en el Malecón una sucursal. En esas llevamos desde la Revolución, con esa forma tan arbitraria de cumplir los Derechos Humanos que Cuba, por supuesto, tiene firmados como cualquier otro país. No puede ser.

Tampoco puedo evitar mirar con recelo las acciones diplomáticas de Estados Unidos. Una vez, hace mucho, hubo un presidente llamado Wilson que hizo “los catorce puntos” fundadores de una ONU primitiva, bendita sea su memoria, aquello de unir el mundo se llamó “liberal”, mas hoy el paradigma estadounidense se ha vuelto hobbesiano, es decir, no buscan la cooperación con los demás Estados, sino que admiten que los Estados luchan por sus intereses y chocan entre sí, por lo que su principal misión es la supervivencia, no la cooperación. De hecho, antes de los Castro también había un dictador -¿Se acuerdan de “El Padrino II”?- con la sutil diferencia de que éste era fascista y caía tan bien en Washington que La Habana era el parque temático más lujoso de Miami. Batista era un simple monigote.

Y nosotros, ¿qué? ¿Está bien que nuestra democracia dependa tanto de los mercados?, deberíamos tener más presente la fina línea que separa una democracia liberal como la nuestra de una oligarquía mundana que se llama democracia como podría haberse llamado Loli. En esta parte del mundo tratamos nuestros derechos con condescendencia, pero el Comité de Derechos Humanos de la ONU expresó en julio su preocupación respecto a la ley mordaza. Sí, la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que “toda persona tiene derecho a participar en el Gobierno de su país”, y en eso Cuba va cortita con sifón, pero nos volvemos bizcos cuando en el artículo 14 se nos recuerda que “en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”. Y Estados Unidos, que se autoproclama valedor de la bondad, mantiene en Guantánamo a personas sin respetar los artículos 5, 6 y 7 de la susodicha declaración. Por otra parte, nuestro trato con otras dictaduras es excelente, de hecho, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés) reveló que los principales clientes en el mercado de las armas son Arabia Saudí y Emiratos Árabes. Parece que, según el dinero que se aporte, por aquello que decíamos antes de que los Estados chocan, unas dictaduras son mejores que otras.

@FernandoCamacho, politólogo.
@FernandoCamacho, politólogo

Debemos ser más críticos con nuestros derechos y la forma de tratarlos, pues estamos lejos de conseguir un ideal democrático y, sin embargo, tratamos nuestro sistema con una sacralidad que no corresponde a su inocente juventud. No me cabe duda de que en Cuba están peor, no me cuesta reconocerlo, entre mis ideales no está el no poder expresarme libremente, pero la sensación que me dejan las redacciones de las noticias es que un día en la Asamblea General de la ONU alguien dirá: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, y caerán sobre el estrado ciento noventa y tres piedras, una por cada país representado.