Casos Di Caprio: El Oscar a mejor actriz de 1950

En el año 1950 competían por el Oscar a mejor actriz tres jefas: Bette Davis, Anne Baxter y Gloria Swanson pero... ¿quién se llevó la estatuílla a casa?

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Anna Baxter y Bette Davis en "Eva al Desnudo", Oscar a mejor película en 1950.

Hace justo un año y un día, Robert Redford hacía una lista con sus cinco películas favoritas de todos los tiempos, con la peculiaridad de que las dos primeras son del mismo año. El veintitrés de marzo de 1951 se entregaron los Premios Oscars de 1950 en el teatro RKO Pantages de los Ángeles. Fred Astaire conducía la gala, en el público, tres fuerzas de la naturaleza esperaban que dijeran su nombre detrás de una frase mágica: “y el Oscar a la mejor actriz protagonista es para…”

Gloria Swanson se parodió a sí misma en El crepúsculo de los Dioses, la obra maestra de Billy Wilder que nadie le reconoció más allá del guión. No era nuevo en la gala, en 1945, con su segunda película, se llevó la estatuilla de mejor director a casa por Días sin huella, pero no volvió a subir al escenario de la gala hasta que rodó El apartamento (1960). En El crepúsculo de los dioses, Swanson habla de gente a la que ella misma conoció: “en este suelo bailó Valentino”, le dice a un ensimismado William Holden.

Gloria Swanson en "El crepúsculo de los dioses"
Gloria Swanson en “El crepúsculo de los dioses”

Y está colosal: Swanson interpreta a Norma Desmond, una super estrella del cine mudo a la que retiraron las productoras cuando llegó el sonido, coincidiendo actriz y personaje. “Antes no necesitábamos hablar, teníamos nuestras caras”, dice. En esta película da la impresión de que Wilder le concede una libertad excéntrica que Swanson aprovecha para quemar las escenas con una interpretación tan exacerbada como certera. No hago una hipérbole si les digo que esta obra de Wilder es la más ácida de las críticas a la industria y, a la vez, una declaración de amor al buen cine de la que Gloria Swanson se aprovecha; no les exagero si les digo que la última escena de la película es una oda a la propia hermosura en la que Swanson se proclama reina de las escaleras.

Ustedes, quizás, creen no haber visto El crepúsculo de los dioses, pero ¿Se acuerdan de aquel capítulo de Los Simpsons en el que Bart, huyendo, se mete en casa de un viejo vaquero que triunfó en el cine pero ahora es un don nadie e intenta reflotar su carrera? Ahí lo tienen.

Sentadas en otra parte del graderío estaban la mirada de asco de Bette Davis (ente sobrenatural al que probablemente tuvieron que comprarle una butaca aparte) y la dulzura de Anne Baxter, protagonistas de Eva al desnudo. El director era Joseph L. Makiewicz, que no conforme con el Oscar que le valió Carta a tres esposas, repitió al año siguiente con este clásico.

Anne Baxter es Margo Channing, una diva del teatro entrada en los cuarenta que vive una crisis; Eve Harrington es una modosa admiradora que, por una suerte del destino, acaba siendo su ayudante. Tan mala suerte tiene la señora Channing que la sombra de su ayudante se va haciendo cada vez más y más grande. Las dos están esplendorosas, aunque Bette Davis más: Si bien hoy en día Anne Baxter es recordada como una buena actriz, Davis es una leyenda.

Es probable que ustedes crean no haber visto Eva al desnudo, sin embargo, no es verdad, la han visto muchas veces, ¿o no se acuerdan de ese capítulo de los Simpsons (que empieza con el actor secundario Mel narrando una gala) en el que Lisa se hace ayudante de Krusty para luego tener su propio programa, robándole toda la fama? Ahí lo tienen.

¿Quién nos iba a decir que, después de tanta genialidad, el Oscar se lo llevaría a casa Judy Holliday por Nacida ayer? ¡Ajá! ¡Se creerían ustedes que Leonardo Di Caprio ha sido el único al que la academia ha sorprendido!