OT: ¿Qué carajo se creen que es el triunfo?

Si algo ha dejado claro OT es lo siguiente: No sólo no nos educan para ser felices, también nos hemos acostumbrado a criticar vilmente a quién sí lo es por la vulgar razón de no ser rico (en dinero).

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Los y las participantes de OT. Europa Press.

El otro día veíamos algo en televisión que nos asombraba: El concierto de OT. Me acordé de una amiga del colegio, le gustaba Javián. Hoy casi todos y todas se dedican a la música de una forma dignísima y, sin embargo, su oficio, o el hecho de no ser millonarios gracias a él, está siendo objeto de burla. Qué síntoma más malo…

Resulta que, de un tiempo a esta parte, el triunfo no es dedicarte a lo que te gusta y ser feliz en tu profesión, sino ganar dinero. Váyanse al carajo. ¿Va a resultar ahora que Bisbal, que no entiende lo que canta, por tener mucho dinero, es más que Naim Thomas, que se gana la vida haciendo teatro musical? Cuánto lo dudo.

En primer lugar dudo que el dinero que tenga cada cual marque su talento, ya se imaginarán qué pienso de Bisbal, Medo, al que ustedes leen los domingos, tiene ochenta veces más magia que él. En segundo lugar, me resulta absolutamente vacío pensar que alguien en este mundo es menos que un o una músico que se gana la vida sin salir en la tele, ni estar en la radio, ni siendo conocido. Lo más probable es que quien critique el hecho de que Alejandro Parreño se gane la vida tocando aquí y allá no haya tenido las santas narices de dedicarse a lo que verdaderamente le gusta, las facultades de Derecho y de Empresariales están llenas de gente que buscaba “carreras con salida”.

Váyanse al carajo ustedes y su falsa dignidad.

Y váyanse también al carajo todos los críticos de música que no proponen nada ni tienen más objetivo que destrozar a gente que hoy es humilde. No me malinterpreten, la libertad de prensa es fundamental, pero una buena crítica exige respeto y constructividad. No hablo de condescendencia, ojo, hablo de respeto. Sé de sobra que la ridiculización y el amarillismo vende más, pero, claro, al fin y al cabo, el vender es el elemento principal de quién puede ser comprado. Más valdría una reflexión al respecto.

Si algo ha dejado claro OT es lo siguiente: No sólo no nos educan para ser felices, también nos hemos acostumbrado a criticar vilmente a quién sí lo es por la vulgar razón de no ser rico (en dinero). Qué triste.

Dejo, por tanto, mis razones a la vista: Bendita la dignidad de los artistas que viven de tocar en sitios pequeños, o de actuar, o de escribir, o de pintar, y no necesitan periódicos. Benditos sean los que a fuerza de voluntad, esfuerzo y dedicación, dijeron que es mejor ser feliz a ser millonario. Bendita la actriz de mi barrio que deja su vida en Sevilla y se mete en la RESAD y la niña de Marchena que recita en un bar de Madrid los domingos. Bendito el tipo que toca el violonchelo en el metro y la que hace un máster de violín en Londres. Y las orquestas que amenizan las verbenas, y los grupos que tocan en bodas. Bendito el que emprende culturalmente sin buscar más que una vida digna.

Benditos nosotros y nosotras, que os disfrutamos.