Oteando la tormenta

798

Tengo miedo. La verdad, y aunque suene tremendista. Es irónico que un tío al que llaman miedo en portugués (si, medo es miedo en portugués y no, no me lo gané en peleas callejeras ni nada por el estilo; me lo pusieron por Medina y lo descubrimos a los años) lo lleve en sus carnes, pero no tengo otra palabra para lo que llevo sintiendo los últimos meses.

Cuando era un crío ya desde temprana edad me interesó la historia, y empecé a pensar que ciertas tendencias de las personas eran parte del pasado. Que no las vería en mi adultez, que el mundo que heredaba había crecido con Pokemon y Final Fantasy. Que serían absurdas muchísimas cosas que en el pasado nos habían hecho ser el peor ser vivo que ha pisado este planeta. Me equivocaba.

Estoy acojonado porque cada vez que enciendo la pantalla del ordenador o la televisión hace tiempo que dejé de sentir ira. Antes me enfadaba, me enfadaba muchísimo. Ahora me siento siempre como si acabara de llorar, pero nunca lo hago. Estoy seco y vacío, no puedo ni siquiera llorar en mi casa, en mi pozo donde nadie me ve. Me quedo mirando y hago como mi perro cuando no entiende algo: giro la cabeza con los ojos abiertos como platos.

Este circo me esta volviendo un psicópata. Politicos corruptos que son capaces de llorar en público con tal de salvar su culo y señalar a todas partes, delincuentes millonarios capaces de dilatar tanto sus procesos judiciales como para seguir enriqueciéndose, repuntes de racismo y homofobia por medio mundo que consiguen gobiernos y pilas de muertos inocentes, religiones que solo buscan azuzar a la gente para coger más y más dinero…dinero dinero y más dinero. Como el anuncio nuevo de Matias Prats, el puto mantra ese de “tenerlo todo, pagar poco…”. Y los veranos cada vez más calurosos, el mundo tiene los pulmones quemados y seguimos dándole tabaco negro de contrabando.

Lo agresiva que se ha vuelto nuestra sociedad es innegable y tremendamente peligroso. Como si buscara pelea por cualquier cosa. El otro día paseaba con mi perro y un niño intentó acercarse a él. El padre se lo impidió mientras le avisaba de que le podía morder…para después soltar al pasar a mi lado que “lo reventaría si se acercaba a su niño” como el que habla al aire. Mirada alta, polo caro y gomina. Treinta y pocos. Mujer sumisa arreglada a dos pasos detrás de él con el móvil, seguramente hablando con su amante. Algo que sería comprensible. Ni siquiera se dio la vuelta cuando le pedí explicaciones de ese ataque gratuito. Mi perro, calle al fondo esperando educadamente a su dueño para continuar el paseo, ni se habia dado cuenta de que había pasado alguien a nuestro lado.

Me gusta mucho el anime y me viene a la mente uno que me encanta, Bleach. Para el que lo conozca resumo rápido: veo Hollows por todas partes. Para el que no: solo con buscar en la Wiki lo vas a entender. Ya estaban en la Semana Santa. En la Feria, estarán literalmente bañados en alcohol. Esto, al publicarse, saldrá justo tras el pescaíto que se celebra este año en sábado. Pero he decidido esperar a que pase toda la semana, porque sé que voy a tener mucho de qué hablar y a diferencia de Semana Santa, mi culo sí se sentará en una caseta. Beber y estar con los amigotes sí va conmigo, si es lo que se debe de hacer y no jodes a nadie.

Y viendo el percal, siento perturbaciones en la Fuerza.