Otros daños colaterales

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Ni caso. A los chicos que honradamente han conseguido sus títulos en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, nadie les hace ni caso. Son ignorados, parece que de forma intencionada, para que no molesten en el panorama laboral de este país, y , sobre todo, que no incordien en el mundo político: ¡la élite es la élite, chicos! Es lamentable pero sois los famosos daños colaterales.

Porque no hay que olvidar que lo que se está librando en este asunto de los manoseados máster, papelillos llenos de pringacha pestilente, es una guerra de las dos facciones políticas, peperos contra sociatas, cuyo objetivo es el mantenimiento del poder, sin más. Eso es lo que importa: que el poder esté en manos de unos o de otros; lo demás es una cuestión menor.

Es indignante que la basura de los máster esté perjudicando a los que de verdad han estudiado, a los que se han quemado las pestañas, han perdido horas de sueño, de descanso y de ocio para asistir a clases, hacer los trabajos, investigar, dar mil vueltas por bibliotecas y páginas de internet y teclear las veinte mil doscientas palabras que constituyó su trabajo, para que al final le den un título con el que se pueden limpiar sus pudendos traseros. El daño ocasionado a esos jóvenes honrados a carta cabal, está siendo invitable, irreparable y posiblemente permanecerá durante mucho tiempo en la memora de nuestra sociedad, una sociedad que, en puro ejercicio de puritanismo y cobardía, no se planta frontalmente y con decisión a esta canalla clase de politicastros desvergonzados, ineptos y aprovechados que, sin el más mínimo pudor, hacen de bordear las lindes de la legitimidad su oficio y profesión.

Estos jovenes, víctimas de los no declarados ni reconocidos oficialmente delincuentes, tienen en sus manos un papel mojado, algo que no les garantiza nada a pesar de que han peleado, sufrido, perdido el sueño y roto los codos en el esfuerzo, además de gastar un dinero que, en la mayoría de los casos, era casi el único que había en muchos hogares. Por eso, se debería exigir responsabilidad patrimonial a los Rectores, Decanos, Catedráticos y Profesores culpables del fraude, y también la responsabilidad penal que les corresponda, que sobre estos “profesionales del tocomocho” recaiga todo el peso de la Ley, y no mirar hacia otro lado como hacen los estamentos obligados a salvaguardar el derecho de todos los ciudadanos.

No es de recibo que una minoría de políticos corruptos perjudique tan seria y gravemente a personas que no sólo son inocentes, sino que además, son estudiantes modélicos. Esos son los auténticos damnificados por tan mezquino comportamiento de esta casta política.

Porque ¿quién puede evitar que las empresas duden de la veracidad de esos títulos otorgados por la Universidad Rey Juan Carlos? ¿Quien repone la buena fama a la URJC luego de tan nefastos comportamientos, consentidos por los que debieron defender el honor y la credibilidad de la institución universitaria?

 

PD: Ya se ha dicho en otras ocasiones, y se vuelve a repetir: el Sr. Sánchez debería interponer una querella contra los periódicos y periodistas de la derecha (voceros y perritos obedientes de su amo) que han mentido sobre su tésis doctoral para tapar el basurero de los máster y carreras de otros.

Comentario aparte: se les están yendo de las manos los “chavales” de la CUP a los de ERC y PDeCAT y al final, van a dar la razón a los que defienden la aplicación pura y dura de las medidas constitucionales.