Paco León estrenará Kiki en Estados Unidos en 2017

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El actor Paco León en un fotograma de la comedia erótica KIKI, el amor se hace. (EUROPA PRESS)

Qué bonito es ver una película contemporánea (verdaderamente contemporánea) y comprobar que es una película fresca, diferente, radiante, novedosa y, por lo tanto, buena. ¡Cuánto mejor es ver que triunfa internacionalmente! Recaudó seis millones de euros en España, uno coma siete millones de personas fueron a verla, ahora hemos sabido que en dos mil diecisiete se estrenará en Estados Unidos, ya sabíamos que se iba a Francia. ¡Cuánto me alegro!

Vi Kiki con retraso, yo lo sé, pero qué bien hecha está, la jodía de la película. Lo que más me gusta de largo es la construcción que hace Paco León de los personajes, el guión acompaña especialmente cuando entra en escena Belén Cuesta, pero la dirección de la película hace que los personajes vayan saliendo muy poquito a poco del armario de las filias escondidas a la intimidad del amor.

Me gusta también la fotografía costumbrista de Kiko de la Rica, que ya ganó el Goya por Blancanieves (Pablo Berger, 2012). La fotografía tiene especial trascendencia en la película por las necesidades “campestres” del personaje que interpreta Natalia de Molina (ay, Natalia de Molina, qué manera de zamparse la pantalla); esta necesidad la resuelve de una forma inteligente y sutil, un éxito. No es nuevo, de la Rica salió maravillosamente bien de la tan difícil como hermosa Lucía y el sexo (Julio Médem, 2001) y del exigente Álex de la Iglesia en Los crímenes de Óxford (2008).

Los actores bien; las actrices, mejor. El trío Candela Peña, Natalia de Molina y Belén Cuesta están a un nivel tremendo. Los que no han visto una película en su vida podrán decir aquello de “jo, tío, son tan buenas que parecen americanas”. Candela Peña lleva estando en boga casi veinte años (¿Han visto Princesas (Fernando León de Aranoa, 2005)? ¡oh!) y Natalia de Molina es de esas personas que tienen luz. Belén Cuesta hace que el guión le luzca, una vez acabas la película, no te imaginas esas frases dichas por otra; tengo ganas de verla en Los tragos de la vida, obra de teatro dirigida por Daniel Guzmán.

En cualquier caso, cine aparte, Kiki tiene el valor de poner sobre la mesa un tema tabú apartado de los delirios sexuales europeos que muchas veces tiene el cine a este lado del Atlántico; como bien dice Peter Griffin: no pocas veces habríamos tenido que decirles a los franceses que un tío guapo en sí no es una película. El sexo cuando se trata mal como tema (y se ha tratado mal muchas veces) da vergüenza ajena; ahí es donde triunfa Paco León, que es elegante en la naturalidad de su sencillez y, además, ha conseguido darle un toque absolutamente personal a la película: La cinta desborda por todas partes ese espíritu andaluz de su tremendísima Carmina.

Por ser igual de natural que es él, hagámoslo simple: ¡Ole tus cojones, Paco!