¡Esos padres modernos buenos ahí!

283

Con los años uno se ve envuelto en ciertos temas de conversación. A la mitad de la veintena uno de los más recurrentes, sin duda alguna, es el tema de la paternidad.

Para mí actualmente es algo impensable. Quiero decir, por supuesto que me haría ilusión y mentalmente me vería preparado. Pero mi situación económica y social, tan precaria, me para los pies en seco. Ni de broma me veo en condiciones de darle una buena y estable infancia a ningún chiquillo, hoy por hoy, vamos.

Pero no parece ser un pensamiento muy generalizado. Veo los bares de copas, de madrugada bien entrada, repletos de parejas jóvenes que dejan sueltos a sus hijos como si eso fuera Puerto Perico. Salvo que pasan borrachos diciendo barbaridades, peleas, y un largo etc., no muy apto para cualquier niño la verdad. Los niños preguntan lo que no entienden, y a ver cómo le explica el padre que esa muchacha despampanante va con ese señor mayor porque le paga la noche completa.

Veo gimnasios con guarderías llenas de críos. En lugar del parque de siempre, esperan en una sala a que sus padres “se pongan en forma”. Dentro de 10 años ese niño le pedirá a su padre permiso para estudiar Filología, seguro…Semejante ambiente sexualizado y superficial no puede traer otra consecuencia. Joder, incluso hace no mucho en la barriada de al lado tuvieron que sacar a una cría de 5 o 6 años del balcón, bajo peligro de caer evidentemente. La puerta a la casa se le había cerrado sin querer. Su padre (su madre estaba trabajando por lo visto) se había ido a hacer running aprovechando que su hija se había quedado dormida a la hora de la siesta. Maravilloso.

El sábado pasado al recogerme pasé por el McAuto con el coche. De repente me doy cuenta de que uno de los coches ralentiza la cola, pidiendo y cambiando y tal. Pero lo que me llama la atención es que el copiloto es un niño de 2 o 3 años que medio se puede poner en pie. Sólo y suelto en el asiento. Y el padre, discutiendo por hamburguesas. Tenía hasta la ventana abierta, estuvo a punto de salirse del coche no sé cuántas veces. Y no, no hizo por cambiar la situación al arrancar.

No tengo la suerte de saber lo que es tener un hijo pero una cosita tengo clara: el día que lo tenga (si lo tengo) mi vida cambiará drásticamente. No seré un irresponsable descerebrado que intente seguir con su vida, tal cual, con la diferencia de tener un niño en el llavero, como el que oye llover.