Paloma Martínez, presidenta de CDU: “Es fundamental acabar sonriendo”

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Andalucía al Día, MEU Madrid 2016
Paloma Martínez Bascuñana

Paloma Martínez Bascuñana fue la Presidenta de Tradición (a los efectos, un partido liberal conservador) en aquella SIPA en la que planté una moción de censura que perdí, sita en Córdoba, vive a los dos lados del Guadalquivir, a veces es refutadora, a veces conclusora. En cualquier caso, aunque la primera pregunta era obligada, lo más importante es decir que el club de debate que preside, CDU, se reúne por primera vez este curso el próximo domingo.

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¿Este año sigues de conclusora?

No, ya el año pasado probé de segunda refutadora, principalmente en el torneo de Salamanca, que nos fue muy, muy bien. Y de ahí fuimos a Bruselas del tirón, así que genial. Le tengo cariño a la conclusión porque me parece más bonita y más divertida, y me siento más cómoda porque empecé ahí, pero me enamora más la refutación. Esa adrenalina de antes de salir, de refutar, de dar palos, me encanta.

Dice Vallecillo que la conclusión es el puesto donde más oratoria se exige, ¿es verdad?

Sí, totalmente. Ahí estás demostrando que el otro equipo no lleva razón, ahí estás convenciendo cien por cien a los jueces. De hecho ya no es tanto como en la introducción, que tienes que ser suave y caerle bien a todo el mundo, dejar las cosas claritas; o la refutación, que vas ahí a por el otro equipo. Aquí ya está todo dicho, todo hecho, y tienes tres minutos para demostrar por qué tu equipo lo ha hecho mejor que el otro y eso lo tienes que decir con palabras claras, siendo mejor que el contrario pero sin refutar… La verdad es que necesitas de esa oratoria más que las otras posiciones.

Y sin embargo, ¿la refutación segunda que vas a hacer necesita más ingenio?

No te creas, no creo que sea cuestión de ingenio, tanto en la refutación 2 como en la conclusión es donde necesitas más de improvisación. Improvisación e ingenio van de la mano porque tienes que aprovechar los cabos que se han ido quedando sueltos todo el rato. En la segunda refutación te encargas de que esos cabos sueltos se aten o se destruyan, tienes que estar a expensas de lo que haga la refutación 1 y del otro equipo. Si tu primera refutación se ha dejado algo sin explicar, te toca explicarlo; si ha habido cosas que no ha refutado, te toca a ti refutarla y a eso se le suma lo que tengas tú nuevo que decir. En la conclusión es recogerlo todo, tener una capacidad de síntesis brutal para que lo tuyo quede reflejado como mejor; es el ingenio de saber pintarlo bonito y si has tenido algún que otro error taparlo. Mientras que en la segunda refutación tienes que dejarlo todo mascadito y super bien hecho.

Entremos en la técnica de la conclusión: ¿Qué es necesario para ser conclusora?

Tener las ideas muy claras. Tener un esquema y una capacidad de síntesis mental muy, muy clara. Y que en una hoja pequeña puedas meter la media hora o los tres cuartos de hora que te preceden. Tienes que saber estructurarte, saber qué ha querido decir tu equipo y cómo lo ha dicho; qué es lo que el contrario ha querido decir y no ha dicho, entonces eso lo tienes que dejar muy claro. Además, tienes que estructurarte muy bien los tiempos, creo que es fundamental. Tienes que hablar, tienes que hacer tu exordio… Tienes que saber aprovechar la libertad que te da la conclusión para hacer efectos, exordios… Así que eso: Tener capacidad de síntesis y de manejar bien el tiempo. Y la sonrisa. Si hay que añadir una tercera: La sonrisa.

Me gusta que digas eso.

Es fundamental acabar sonriendo, ten en cuenta que estás convenciendo a los jueces, ser demasiado agresivo tampoco compensa, tú ya sabes que el grado de agresividad lo vamos controlando en función de cómo haya sido el otro equipo y, aparte del estilo personal de cada uno, hay que saber jugar con cómo ha sido el contrario y así ser tú. Y ya que estás convenciendo al jurado, pues siempre me gusta eso de: “mira, este lo ha hecho muy mal… pero te sonrío… Y cuando me has intentado decir esto… mi equipo te ha dicho esto otro y no llevabas razón… Y te sonrío.” Es como que le pones a lo mal que lo han hecho una alegría. La conclusión es el discurso más armonizado. La introducción va muy preparada, es la única donde no te van a preguntar ni vas a improvisar, como que se permite muy poco margen de error; pero el más armonioso y el más bonito sí, es la conclusión.

¿Y eso cómo se entrena?

Hay muchas, muchas maneras. Lo principal es perder la vergüenza. La capacidad de síntesis es algo bastante innato, pero se puede hacer. Fundamentalmente a través de la práctica, claro. ¿Qué pasa? Que si una persona no tiene capacidad de síntesis y no sirve para conclusor tampoco pasa nada: Cada cual va buscando su sitio y al final lo acaba encontrando. Te puedes sentir muy cómodo en una cosa y, en cambio, ser mejor en otra. Eso ya es saber adaptar tu estilo a tu rol. Perder la vergüenza es clave, los nervios van a hacer que te cohíbas y si en ningún punto puedes estar nerviosa, en la conclusión menos.

Sigo pensando en lo mucho que me gusta que hayas dicho que se convence más sonriendo que siendo agresivo.

A ver, hay debates y debates. En cada uno tienes que saber qué estilo jugar, aunque tú tengas tu sello. Si tus oponentes son agresivos, la regla no es serlo tú más, al contrario, eso es convertir el debate en un sálvame. Ahí hay que decir las cosas con temple, sin necesidad de ser agresivo, borde o maleducado a veces. Y luego, por el contrario, si te toca un equipo dócil y tranquilo, pues ahí sí que tienes que ser más agresivo, pero siempres sin pasarte, sobre todo en la conclusión porque en la conclusión ya se juega con las emociones, ahí ya es dejarle un buen sabor de boca al jurado. Un buen debate lo decide casi siempre una conclusión.

Debe de ser la hostia llegar a un club de debate y ganar tu primer torneo...

Pues sí, la verdad, aparte de ser la hostia es lo que te engancha. Tú imagínate lo que es llegar, vivir todo eso y ganar. Más en Cánovas, que es un club al que tenemos mucho cariño, con un montón de respaldo interno por parte del club… Nos cogieron a los cuatro novatos (yo llegué a CDU un lunes, el domingo fue el interno y a las dos semanas dijeron ¡que te vas a Málaga). Me acuerdo del titular de la notica: “CDU, llegar y ganar”.

¿Con quién fuiste a ese torneo?

José Villar, que fue presidente hace dos años, Álvaro Martínez y Gloria Luque.

…Y más la hostia tiene que ser ir al segundo y ganarlo también…

(se ríe) Ese fue muy bonito. El primero lo disfruté un montón porque era lo nuevo, la primera vez que pruebas esa adrenalina y además fue pleno; el segundo igual. Fuimos poco a poco, poco a poco, poco a poco. El equipo era Natalia Gascón, Carlos Valverde y Javi Cazalla -que te sonarán todos-. Era bastante buen equipo.

Ya ves que si era buen equipo… (Natalia Gascón y Javi Cazalla son campeones nacionales, Carlos Valverde lo es mundial)

En ese equipo aprendí cien por cien el trabajo previo. Del primero me quedo con la puesta en escena; del segundo me quedo con el trabajo previo. Para mi era algo demasiado nuevo, teníamos mucha ayuda de los veteranos pero me quedo con la puesta en escena, que era yo me lo guiso, yo me lo como, que iba muy bien, disfrutamos. Y del segundo eso, el trabajo previo: Con cómo nos machacamos, quedadas hasta las tantas, trabajando la pregunta, una y otra vez, cada uno ahí perfeccionando el rol…

Una de las cosas que me ha dicho Carlos es que has tenido la suerte o el acierto de rodearte siempre de gente maravillosa…

Claro, ese equipo era muy buen equipo humano. Pero esa es una consecuencia de apuntarte a CDU. Llegas a CDU y no sé, hay algo que tenemos todos en común y que nos une. Es un club lleno de una gente espectacular. Cada uno de su casa, de su padre y de su madre, con sus costumbres, pero buenas personas. Gente brillante. Vas a un equipo, vas a otro, te sientes súper cómoda… Eso es algo que decimos: Somos una familia. Los que lo empezaron, con quien yo empecé en el día uno, fueron Carlos (mi primer formador) y Natalia (que estuvo ahí dando el callo desde el principio). Y en mi línea estaban Jaime, José y Alvarito.

Aún así ese equipo era un dream team…

Hombre, pues sí…

Y este año, ¿qué esperas de CDU?

Seguir creciendo, de hecho ese va a ser el lema este año. Queremos seguir creciendo, es nuestro quinto aniversario, ya sabes que CDU es un club que nace de la nada y nosotros vamos a sacando las castañas del fuego año tras año. El año pasado tuvimos ochenta socios o así, no todos activos, pero queremos que todo el que se apunte, todas las formaciones que damos los domingos sean mucho más prácticas. Llevamos muchos años dando teoría y queremos seguir haciéndolo para la gente nueva, pero este año queremos meternos en la práctica, sobre todo la práctica, para que así cuando vengas te entretengas más y te vayas todos los domingos con la sensación de que has aprendido. Queremos hacer nuestro nacional, torneos internos de BP, un proyecto muy bonito con Loyola que empezamos, a ver si este año lo podemos ampliar a nivel de Córdoba, participar en simulaciones… Que la gente llegue y se quede, en definitiva.

¿Cuál ha sido el momento más crítico en el mundo del debate para ti?

Si te digo que casi que tú tuviste la culpa… (nos reímos, en SIPA Xª, el entrevistar, un desaprensivo, fue parte de la oposición de su Gobierno, procurando todos los disgustos que pudo). Tengo que pensarlo. Aquel tercer año que era yo vicepresidenta. Fue un año muy complicado porque era la primera que vez que organizábamos nuestros torneo nacional. En el debate hay dos ámbitos: El del orador que disfruta y luego el de ascpecto organizativo. Uno es un camino de rosas que disfrutas y te enganchas y es lo que te enamora y es lo que te hace ser parte de lo otro. Lo más dramático y a la vez lo más satisfactorio es lo mismo: El Torneo nacional porque hubo un momento que creíamos que no salía para adelante. Nos fallaron dos subvenciones y dijimos que no había manera. Buscando y buscando vimos el resultado. Vinieron muchos equipos, todos estaban muy contentos y salió bien, finalmente.

Por otra parte, cada vez que sales a hablar tiene su micro-momento, “ahora mi equipo depende de mi, lo que vaya a pasar en el torneo depende de mi”, entonces ahí siempre está eso. Son dos caras de una misma moneda. Da miedo, pero también es el motor.

Me gusta que hayas dicho lo de la vicepresidencia, eso es cuando Carlos Valverde se va de erasmus a Lituania, José Villar gana las elecciones y tú te haces cargo de la vicepresidencia, ¿verdad?

Efectivamente. En ese momento salió de presidente, fueron unas votaciones muy reñidas y por un par de votos salió. Carlos se había ido y fue el año que más he trabajado y toco madera porque este año soy yo la Presidenta y voy a tener que trabajar el triple.

¿Esta responsabilidad que acabas de recibir se ve recompensada cuando Lucía Aparicio gana la liga de debate judicial?

Sí, es una responsabilidad muy grande, sobre todo porque he estado un año fuera y hay gente que no me conoce. Tengo que hacer que me conozcan y vean que soy una persona como otra cualquiera, de confianza, que es en lo que se basa las relaciones en CDU. Empezar el curso con Lucía ganando, siendo Lucía miembro de la Junta Directiva, fue como un punto de confianza más, un punto donde guiarse. Todas las personas que forman la Junta Directiva saben dónde están y cómo guiarse: Lucía tiene un trabajo detrás brutal.

Sí, ahora que se va a Estados Unidos, a ver si cae por aquí. De todas formas yo te preguntaba por la alegría de ver que los tuyos ganan… ¿cómo es eso?

Es una satisfacción increíble. En CDU te alegras tanto o más cuando ganan tus compañeros que cuando ganas tú. Es coger y decir “mi Lucía, mi niña, ha ganado esto o esto otro”, ha costado un montón y, bueno, con Lucía Moreno que también estaba ahí y tienen las dos un trabajazo increíble. Ella llegó a la final y ganó… Y siendo Lucía, que es tan sumamente humilde, a la que le gastas una broma ya se pone colorada… Es una de las personas más competentes que he visto, tanto en la carrera como en cada torneo que he ido con ella.

¿Y el momento más feliz en un debate?

Hay muchos… Cuando ganamos en Málaga aún veo las fotos y me emociono. Además, con lo que eso suponía para CDU, que era la primera vez que salía afuera… Fue el primer año de carrera, habíamos estado en el primer torneo interno CDU y el primer torneo de fuera fue esto… al principio no te das cuenta, después cuando lo ves te das cuenta de lo que es eso.

¿Qué hay allí en Córdoba que todos y todas sois debatientes?

Pues será que en El Piedra nos dan de desayunar cosas muy ricas, porque vamos… no sé… Será nuestro, de aquí (se ríe). No sé, pero mientras la cosa sigue así… Siempre hay alguien en cada generación que dices: “¡buah! son increíbles!” Ahora que me he ido y he vuelto, sé que con cada generación descubres a cada persona con ese don de la oratoria que es tremenda… Es increíble.

¿El piedra, entonces?

Bueno, hay una teoría mejor que es que todos somos descendientes de Julio Anguita.

¡Y que me lo diga la presidenta mítica de Tradición más grande que ha habido en SIPA!

Bueno, da exactamente igual la ideología de cada cual, pero que Julio Anguita es un gran orador, eso no se puede discutir. Por mucho que digan que todo es refutable, hay ciertas cosas que no.

¿Cómo ves el futuro del debate en Córdoba?

Muy bien.  Todos los clubes de aquí lo cuidamos: Nosotros tenemos nuestra liga de debate interna, en la cual elegimos al mejor orador, que se hace en función de las veces que se venga a clase, los discursos que hayan hecho orales o escritos, así vamos teniendo una serie de puntos y al final del año se elige al mejor orador u oradora. Y todo con seudónimo, a lo mejor tú serías Julio César y yo sería Cleopatra, entonces según tú vayas participando vas obteniendo puntos, y así es como vamos creciendo, en realidad, haciendo oratoria como tal; práctica.

¿Y qué ejercicios se hacen ahí?

Por ejemplo hacemos mucha lectura de poesías y relatos para saber cuando se tienen que hacer los silencios. Y así también se va haciendo discurso en el espacio, tratando de dominarlo, que es súper importante. Así se mejoran tanto forma como fondo.

¿Cuál dirías que es la seña de identidad de CDU en el debate?

El equilibrio entre la forma y el fondo. El fondo es personal de cada equipo, eso sí, y lo miramos porque trabajamos con ellos y quedamos las veces que haga falta; la forma la trabajamos en conjunto y así pulimos todo mucho.

Bueno, para acabar: ¿Posición favorita en el debate?

Segunda refutación o látigo en BP.

Gracias, era la siguiente.

Es que el látigo mezcla conclusión y refutación, así que…

¿Qué es ser látigo en BP?

En BP están las cámaras altas y las bajas, la última persona que habla en la Cámara Baja es el látigo y esa persona está encargada de repasar todo lo que se ha dicho y seguir refutando lo que ha dicho el contrario, con impresiones propias, claro.

Vives entre dos tierras, ¿eh?

Permanentemente.

Gracias, Paloma.

A ti.