El Parlamento Europeo de MEU Madrid votará esta tarde sobre considerar la “prostitución forzada” legalmente una violencia de género

Una de las mociones más polémicas del MEU Madrid será debatida hoy.

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El Grupo Europeo de Izquierda Radical, con Matías Rubio, impulsor de la medida sobre prostitución, en primer plano, foto de Fernando Camacho.

Desde ayer por la tarde se cernía la posibilidad de que la “prostitución forzada”, entendida como aquella que es inducida violentamente de forma que negarse pueda suponer un peligro para integridad física o psíquica de la víctima o de alguno de sus familiares, se constituyera como una violencia de género así reconocida y agravada en la legislación europea.

Esta consideración ha recibido halagos y críticas puesto que, según lo entiende parte transversal  del Parlamento, esto podría ser considerado un pleonasmo puesto que la fuerza ejercida sobre una mujer, en cualquiera de los casos, es ya de por sí una violencia de género. Amén de ser ésta una práctica considerada como delito en la totalidad de los Estados de la Unión del viejo continente.

Al otro lado del debate, los y las miembros proponentes aseveran que esto visibilizará una tara en el sistema legal europeo y dará pie a una solución más rápida, concisa y visible en cualquiera de los casos.

La consideración de la Cámara ha provocado un debate incluso en el seno de la filosofía feminista, lo cual ha dividido, entre otros, al pensamiento feminista comunista y al pensamiento feminista liberal que existe dentro de la propia Cámara, donde varias diputadas se adhieren visiblemente a susodichos movimientos.

Matías Rubio, de Izquierda Radical y ascendencia cordobesa, impulsor de la medida ha declarado para Andalucia al Día: “impulsamos esta medida porque, al final, estaríamos de acuerdo con legalizar la prostitución pero siempre dentro de los límites que la directiva abarca. Teniendo en cuenta, como dice la susodicha directiva, que el 95 % de la prostitución es ejercida por mujeres y niñas, cuando éstas son forzadas a ser esclavas sexuales, consideramos que es una manera de violencia de género no reconocida legalmente. Al considerarla como tal, queremos proteger más a las víctimas no sólo con esta directiva sino con todas aquellas que sean relativas a la violencia de género.”