Paro de cerebros

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Viene al hilo el título en relación con la noticia aparecida en una cadena de televisión: el mejor neurocirujano de España en el paro. No es cuestión de valorar el puesto que ocupa este neurocirujano en el escalafón nacional, pero que esté en el paro un neurocirujano en nuestro país, es algo que roza el delito.

A cualquier gobierno medio decente, con algo de conciencia social y que haya establecido un mínimo de servicio a los ciudadanos entre sus objetivos, tampoco vamos a pedir demasiado, le debería avergonzar que especialistas de ese nivel estén sin poder trabajar, cuando son tan necesarios. Si damos un repaso a las listas de espera para pasar por quirófano, entre cuatro meses y hasta dos años, no es justificable que se permitan estas situaciones, y mucho menos en especialidades tan cotizadas. Lo dicho: ¡a cualquier gobierno debería darle vergüenza!

Los técnicos, su formación, cuesta mucho dinero a la sociedad. Las unviersidades, la enseñanza reglada y pública, y también la privada, se nutren fundamentalmente de nuestros impuestos, de lo que recauda el Estado. Es complicado valorar el coste de una carrera media, aunque datos hay, pero en este caso no es primordial el dato, aunque seguro que ronda las seis cifras, cercanas a las siete. Nuestra sociedad, nuestro país no se puede permitir dilipidar así los recursos, y mucho menos en el caso de estos técnicos tan especializados a los que, en condiciones normales, la especialización se les alarga en tres o cuatro años sobre la licenciatura. Además de las cualidades necesarias, la capacidad que se requiere y el esfuerzo que supone para el formando. Si a ello añadimos, como ya hemos dicho, las esperas de los ciudadanos para obtener la atención… Es mucho el dinero que nos cuestan estos especialistas para que luego no revierta beneficio alguno a la sociedad. Tal vez falta algo de conciencia social en los gobiernos. Y no es cosa de cargar las tintas sobre un gobierno que lleva dos días intentando gobernar, es el sistema, con unas planificaciones absurdas que buscan sólo el beneficio económico para lo privado, pero cargando los costos en la contabilidad pública.

Se ha formado, como decía el neurocirujano en su entrevista televisiva, un cuello de embudo entre los titulados universitarios en medicina. También entre los licenciados en Derecho, en ingeniería, en arquitectura, enfermería, licenciados en Historia, filólogos… en todo caso ésta es la consecuencia más salvaje de la libertad de mercado. Para el sacrosanto “sistema de mercado” la libertad es esencial; eso sí, siempre que respete los intereses del “mercado”. Que se dilapiden recursos y se originen frustraciones no preocupa al “mercado”.

El neurocirujano comentaba algo que llama la atención: que están agradecidos a la sociedad y que quieren demostrarlo desde la sanidad pública. No es cuestión de plantear aquí dudas sobre las intenciones, las buenas intenciones, que expresa. También es cierto que la sanidad pública ofrece mejores sueldos y mejores medios que la privada, menos estrés en el trabajo, más estabilidad, mejores salidas profesionales y más medios que la privada ya que la pública no pretende hacer negocio. La sanidad privada es un negocio más y por tanto busca en primer lugar, en primerísimo lugar, el beneficio económico.

El gobierno, éste encabezado por el Sr. Sánchez, el que venga y los siguientes, debe evitar que la sangría de nuestra “exportación” de cerebros siga: la sociedad española, aparte de no poder permitirse el lujo, tiene derecho a “rentabilizar” la inversión que hace en formación tanto universitaria como de cualquier nivel. No es admisible que estos cerebos estén parados.

Y cuando se para el cerebro…