El patrimonio oculto del Castillo de Alcalá de Guadaíra

“Si los arqueólogos y los historiadores no transmitimos lo que investigamos no tiene sentido”

141

“Medievalista, arqueóloga, experta en interpretación del patrimonio… ¡Y empresaria!” así se presenta Lara Cervera en Twitter y es una clara definición de su evolución profesional. Aunque el cine nos haya creado una visión romántica de la arqueología que identificamos con personajes tan carismáticos como Indiana Jones o Lara Croft, en la vida real los arqueólogos no son perseguidos por “saqueadores de tumbas”, o “nazis” en busca de reliquias de leyenda. Lo que sí es cierto, es que “excavan” en los entresijos de nuestro pasado, descubriendo e interpretando nuestra herencia patrimonial, para que no olvidemos de dónde venimos y quiénes somos.

Emilio Parrilla: Licenciada en Geografía e Historia y Experta en Interpretación del Patrimonio y Turismo Cultural ¿siempre han sido tus pasiones?

Lara Cervera: Desde que tenía 8 o 9 años ya quería estudiar Historia Antigua Medieval y ya tenía la idea de la Arqueología. Y aunque, sobre todo en Bachillerato, la familia me decía que eso no tiene salida, yo nunca me lo planteé, era lo que quería y lo que me gustaba. Cuando terminé la carrera todo el mundo me decía que cuándo iba a hacer las oposiciones, y yo nunca he querido ese camino. Me dije, me doy dos años, si en dos años no sale nada, me planteo las oposiciones. Terminé en septiembre la carrera porque me quedó una en julio, y al final de agosto me llamaron unos compañeros con los que había estado haciendo prácticas y me dijeron, “¿tú aprobarás no?”. Y les dije, “creo que sí”. “Pues más te vale -me dijeron- porque te estamos esperando aquí para trabajar”. Desde entonces no he estado nunca en paro.

E.P.: Entre tus publicaciones nos ha llamado la atención “Graffiti de tema marítimo en el Castillo de Alcalá de Guadaíra”

L.C.: Es un artículo dentro del IV Congreso Internacional de Fortificaciones y una de las pequeñas joyas del Castillo de Alcalá, absolutamente desconocido para el público habitual. En este tema de los graffiti hay que plantearse: ¿dónde está la línea entre lo que es un atentado vandálico contra el Patrimonio y lo que es una manifestación cultural o artística?. Pues la diferencia son 500 años de historia. Probablemente sea simplemente un soldado aburrido, que en sus ratos de guardia se entretuvo arañando la pared, y dibujó las cosas que había visto en Sevilla.

Lo que sí nos hace ver, es la fuerza de la imagen del puerto de Indias de Sevilla en el ideario colectivo de ese momento. Está tan detallado, que se puede averiguar a través de los dibujos, el tipo de barco y el momento en el que está construido. Hasta ahora los graffiti están relativamente bien conservados, pero es verdad que es un patrimonio muy frágil, que en cualquier momento se pueden desprender o se pueden estropear o arañar. Así que los tenemos documentados, esto es, todos fotografiados, dibujados y puestos en planos.

E.P.: Cuáles son las investigaciones o intervenciones patrimoniales que se estás haciendo ahora

L.C.: Ahora mismo en obras no estamos, pero acabamos de terminar y empezamos ahora. Las grandes obras del Castillo de Alcalá se terminaron en 2011, del Patio de los Silos y de la Sima, pero eso no significa que hayamos dejado de trabajar allí, seguimos haciendo cosas más puntuales. Estamos en previsión de obra para terminar la restauración del Arquillo de San Miguel, el que es el acceso medieval al arrabal, al lado de la biblioteca. Se ha hecho una primera fase de acondicionamiento y limpieza y desbrozo, pero falta lo que es la restauración del arco en sí.

El proyecto está en marcha, en proceso de pasar por todos los trámites correspondientes, Junta de Andalucía, Comisión de Patrimonio, etc. Suponemos que a primeros del año que viene estemos allí en obras, y nos va a permitir recuperar un poquito la imagen del arco y un tramo de la muralla que sube hacia arriba.

E.P.: El concepto del tiempo para los arqueólogos es totalmente diferente del que tenemos el resto de los ciudadanos

L.C.: Es verdad. Hace poco más de un mes hemos concluido el seguimiento de los restos encontrados, de manera casual, cuando se realizaban las obras de Emasesa, junto a la Iglesia de Santiago. Se trataba de varios individuos enterrados en la antigua necrópolis de la parroquia durante los siglos XVI y XVII. A mí me preguntaban los peones de la obra, ¿y esto de cuándo es? Les contesté que los restos eran muy recientes y entonces me dijeron, ¿pero que son de la Guerra Civil? -que siempre es lo primero que te preguntan- y claro, muy reciente para mí son 300 o 400 años (risas).

E.P.: ¿Hasta qué punto resulta complicado realizar una interpretación de los restos que se van encontrando en una cata arqueológica? Porque suponemos que hay que ubicarse y pensar como alguien que vivió en esa época.

L.C.: Obviamente es la parte más difícil del trabajo. Para la documentación en campo hay que ser simplemente meticuloso, y documentarlo todo bien teniendo un poquito de paciencia. La siguiente fase es la interpretación. Es verdad que es la parte más complicada y la que da lugar a más debate, porque al fin y al cabo es una interpretación, y entonces depende mucho también de tu propia trayectoria y de tus conocimientos. Puede llegar cualquier otro compañero y tener una opinión distinta a la tuya, y a partir de ahí los arqueólogos nos enfrascamos en discusiones internas.

E.P.: ¿Cuánto de enriquecedoras han resultado las catas arqueológicas en Alcalá para una experta en Patrimonio como tú?

L.C.: Yo le tengo especial cariño a tres obras. El Molino del Algarrobo, porque fue el primer molino en el que intervenimos, y fue un poco banco de pruebas de un montón de cosas que luego hemos ido desarrollando, y porque además, allí tuvimos la suerte de que todavía el último molinero se pasaba por allí por las mañanas y nos contaba su vida, sus cosas.

Luego desde el punto de vista patrimonial, yo creo que uno de los hallazgos más interesantes de Alcalá, y que sigue siendo un gran desconocido, son los baños islámicos del castillo. Solo hay en toda la provincia de Sevilla dos baños rurales de época islámica, el de Alcalá y el de Palomares del Río y, sin embargo, no se le ha dado la importancia que debería. Esto es una cuestión personal mía, yo soy medievalista, y dentro del medieval lo que me gusta es el Islam, y tener un baño completo, conociendo los detalles con decoración de pinturas, con sus letrinas, en fin, me parece que merecería un poco más de atención de la que tiene. Y luego, desde el punto de vista personal, la intervención de Santa Lucía.

Allí estuvimos muchos meses trabajando con un equipo magnífico. La promotora con la que trabajamos es una de las mejores con las que yo he trabajado en mi vida, nunca nos pusieron ninguna pega, ni nos metieron prisa, al contrario. Y allí localizamos una necrópolis romana de unos 80-90 individuos con algunos ajuares. Fue una experiencia muy bonita y muy interesante.

E.P.: Y por último, ¿qué ambiciones, qué metas tienes profesionalmente hablando?

L.C.: La verdad es que estoy muy contenta, porque profesionalmente estoy donde hace diez años me imaginaba que quería estar. En un futuro próximo, por ejemplo, de aquí a dos años, me gustaría en primer lugar tener la capacidad financiera para tener un equipo y poder contratarlo. En segundo lugar, desde el punto de vista del turismo, afianzar la imagen de Alcalá como destino en la provincia de Sevilla. La gente aún tiene la idea de llegando por el Eroski, los polígonos industriales, y cuando llegan por la carretera vieja, y ven el Dragón, el río, el Castillo, esa imagen hay que potenciarla y conseguir eso para mí es un reto. Y desde el punto de vista de la cultura, apostaría por una cultura más innovadora, más rompedora, de apoyo a la creatividad. Tenemos algunas ideas. Así que esta será mi meta de aquí a un par de años.