Patrimonio subterráneo de Alcalá de Guadaíra al descubierto

Una Alcalá oculta bajo nuestros pies: “No creo que tengamos ni un 10% documentado de las galerías que existen”

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Hay un refrán o cita popular que dice: “da igual que hablen mal o bien de ti, pero que hablen”. Cuando el tema del entramado de galerías subterráneas existentes en el municipio alcalareño dejó de hacer ‘ruido mediático’, desapareció de la vida pública, y consecuentemente, de nuestro discurso o realidad cotidiana. Además, podríamos sumar que el compromiso o percepción ciudadana de este tipo de patrimonio es menor, al encontrarse éste ‘oculto’ y no al descubierto como sucede en otros casos.

Lo cierto, es que nunca se ha dejado de trabajar en las galerías. “De hecho, se sigue bajo convenio con el Ayuntamiento de Alcalá, aunque últimamente ha habido un pequeño parón, indicativo del momento económico en que nos encontramos. Pero, como te digo, continuamos aportando cosas. Por ejemplo, en los últimos tiempos se han estado documentando otras galerías muy conocidas que hay en Alcalá, que son las que están en el Parque de Oromana. Hay mucho por hacer. Se hicieron cosas y se siguen haciendo, pero no creo que ni tan siquiera tengamos un 10% documentado de lo que existe”, nos cuenta Genaro Álvarez, presidente de la Sociedad Espeleológica Geos.

Este acueducto o canalizaciones subterráneas tenían como fin el abastecimiento de agua de la capital de la época, que era la Sevilla romana. Redescubiertas y recuperadas en el periodo islámico, como apuntan los textos antiguos, esta red de galerías han sido utilizadas por las distintas civilizaciones posteriores. En la historia más reciente sabemos que fue utilizado por The Seville Water Works Company –la Compañía de los Ingleses- a finales del siglo XIX, y posteriormente por Emasesa hasta la década de los años ochenta del siglo XX. “Podemos asegurar que gracias a estos mantenimientos periódicos, hasta hace pocos años el acueducto subterráneo estaba en un estado de conservación excepcional”.

A pesar de encontrarse en relativas buenas condiciones, qué duda cabe, que a lo largo del tiempo estas galerías se están viendo afectadas “porque no se tiene toda la consideración que se debiera de este patrimonio oculto”. “Su preservación corre un grave peligro de no tomarse medidas protectoras serias, estrictas y eficaces”.

En ese sentido, Genaro, hace especial hincapié en la importancia de las tareas de exploración, investigación y conservación –“todo unido”- para la pervivencia y defensa de este legado hidráulico. “Lleva ahí unos 1800 o 1900 años y parece que casi no exista. Explorar cavidades artificiales es como realizar un viaje al pasado. Es una experiencia que permite vivir y conocer nuevos conocimientos”.

Lo que es indiscutible es que los romanos fueron unos grandes y brillantes ingenieros. Solo hay que observar con atención la precisión y exactitud de esta obra de ingeniería, y ponerla en valor teniendo en cuenta el momento en que fue realizada. “Las galerías están muy bien pensadas, tienen la pendiente suficiente para que el agua discurra, y al mismo tiempo, está perfectamente calculada para que no vaya con tanta fuerza que erosione excesivamente la galería”, nos puntualiza Genaro Álvarez.

Pero, ¿cómo está estructurado este entramado de galerías? “Hay un ejemplo base, que digamos es, el registro de galerías que conforman y que vierten a lo que popularmente se conoce como Caños de Carmona. Es decir, el gran acueducto que desde Alcalá iba a Sevilla y que está conformado por una red de galerías. Así que no es un solo eje, sino que tiene un conjunto. Y en ese conjunto, si sumáramos todos los metros –aunque actualmente no es físicamente posible hacer el recorrido- estaríamos en el entorno de 17 kilómetros de galerías -si contamos todo lo que hay desde aquí hasta Sevilla-. Más la red de galerías laterales que aportaban agua a ese eje principal. Sería Santa Lucía-Adufe; de Adufe distintos puntos de la Venta la Liebre a Torreblanca, y de los Caños o antes, al Polígono la Red. Y es que además, la terminología o toponimia nos van indicando y aportando información. Es el caso de ‘Polígono la Red’, porque era la red de agua –de ahí viene el nombre-. En Torreblanca de los Caños hay un barrio que es el barrio de las Lumbreras –las lumbreras son los pozos, los accesos verticales a este tipo de conducción subterránea- , y así muchos otros ejemplos”.

No podemos pasar sin destacar el molino “La Mina”, ubicado en pleno casco urbano del municipio, concretamente bajo el Teatro Municipal Gutiérrez de Alba y aledaños, el cual se erige como un claro ejemplo de valor patrimonial subterráneo. “Lo curioso de esta obra es que en su conjunto es totalmente subterránea o hipogea, estando compuesta por dos plantas, la inferior, inundada –zona del rodezno-, y la superior, donde se desarrollaban las labores propias del molino –sala de molienda, almacén, galerías de captación, etc.-, que además consta de otra serie de elementos –rampa de acceso, canales de abastecimiento, piedras de molienda, el cubo, etc.-“

En otra línea, y preguntados por el aspecto turístico, los profesionales abogan por un uso público puntual de este patrimonio. “Ahora mismo, como antes comentaba, a lo que deberíamos destinar todas nuestras fuerzas –tanto por nuestra parte como por parte de las administraciones- es a su conservación. Después ya veremos. Pero primero vamos a conservarlo y a documentarlo. ¿Por qué? Porque por desgracia en algunos puntos ha recibido afectaciones desde el exterior y eso es lo que hay que cuidar. También es verdad que, habla uno de kilómetros, pero lo que no se sabe es que todo ese recorrido tiene como mucho un metro de ancho, es decir, que cuando nosotros vamos a un paso ‘rápido’ dentro de la galería, en muchos casos nos rozamos los hombros con las paredes. Eso ya te está dando idea de que no estamos hablando de un espacio turístico”.

La estrechez y la limitación del espacio quedan patentes en algunos tramos de galerías. “Tanto es así, que hay tramos que tienen cierta altura, pero luego en las zonas de tránsito la altura baja de los 2 metros a 90 centímetros. La razón es que ya tenían la galería perfectamente perfilada y solo necesitaban que hiciera la función de conducción. ¿Para qué darle a la obra ningún tipo de magnitud? Eso ampliaba las posibilidades de derrumbe. Podríamos decir que ese aspecto sería uno de los grandes retos de la época. La litología de la roca iba cambiando, y por ello hay zonas propensas a desmoronamientos. Pero es importante apuntar que si las galerías no se mantienen y permanecen ‘vivas’, se perderán”.

Por esa razón, día a día, los miembros de la Sociedad Espeleológica –junto a otros equipos de investigación y colaboradores e instituciones como la Delegación de Patrimonio de Alcalá de Guadaíra- trabajan con ilusión y tesón, de forma continuada y constante, en la divulgación y protección de este patrimonio ‘cuasi’ invisible, pero no por ello menos importante.