Pequeños y maravillosos detalles estéticos del medio audiovisual

Un buen diseño de producción audiovisual puede hacer que una película buena sea mejor y que un film cualquiera sea, al menos, visible.

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Fotograma de El gran Gatsby. Netflix.

Esta semana ha sido infatigablemente estética y audiovisual en varios aspectos. Estudiar cuadros, leer sobre cuadros, leer a Shakespeare, comprar un regalo, comprar calzoncillos, ver algo de cine, escuchar a la radio hablar sobre libros…

Estética sobre el todo audiovisual

Todo empezó cuando se me conjuró como si fuera un hechicero -tengo amigos generosos- para concebir un guión. Empezamos a pensar: ¿teatro?; ¿Cine? Llegamos a la conclusión de que lo mejor sería una serie. El incipiente fascismo, visto desde la frivolidad, aún no tiene poder para impedir determinadas fantasías, aunque otras las hace pasar de utópicas a quiméricas.

Me empecé a imaginar la escena. Un hombre camina por la Alameda y se atusa unos gemelos. Aún sin ser realidad conozco cada luz de aquel paisaje sevillano. También sé de qué color es la camisa del sujeto, cómo son sus gemelos. Es notorio en mi imaginación que el detalle que le hace ser hortera es el peinado y la talla de la chaqueta, pequeña para su cintura.

El gran Gatsby

Esa escena marcará algún día la personalidad de un personaje suculento. A veces he declinado la parte técnica del cine por su aparente frialdad, sin embargo, durante esta semana que se acaba he descubierto que, si bien no entiendo el cine sin guión, hay películas cuyo interés está en el vestuario y la escenografía. El Gran Gatsby es un muy buen ejemplo de todo ello.

Fotograma de El gran Gatsby. Netflix

Nick Carraway, interpretado en el cine por el insípido Tobey Maguire, está de fiesta con un grotesco Tom Buchkanan en un apartamento neoyorkino. Una escena anodina aunque en ella el vestuario y la escenografía no pueden ser mejores. Las culpables son Catherine Martin (diseño de vestuario y producción) y Beverly Dunn (diseño de producción). Ambas ganaron el Óscar por esta maravillosa exposición audiovisual sobre el modernismo.

Las varitas de Minerva McGonagall y Bellatrix Lastrange

El jueves celebramos el cumpleaños de un buen amigo. Entre sus mejores cualidades está la de ser un esteta de tomo y lomo. Oírle hablar sobre Velázquez resulta apasionante. Le regalamos una varita de Harry Potter, la de Minerva McGonagall. Al verla me sorprendí: la varita no podía ser de otro personaje: estilizada, sutil, pero firme, con una pequeña bola en el mango que hace unir mentalmente a esa bruja sabia, firme, sutil y decisiva.

Empezamos a hablar de las varitas, de cual querríamos tener en nuestras estanterías. La de Luna, la de Sauco, la de Ron, Hermione, quizás… Alguien mentó la varita de Bellatrix, que es leñosa y curva como la uña de un monstruo. La varita es un elemento fundamental de la personalidad del personaje, así que tiene que ser representativa.

Hay, en este sentido, un momento crucial en la saga. Alfonso Cuarón -director de la tercera entrega- se enfrenta a un curso en Hogwarts en el que Harry, Ron y Hermione ya no son niños. Si el personaje cambia, el vestuario también. Así que, si bien el guión no hace excesivo énfasis en esto, como espectadores podemos entrever que algo ha cambiado en los tres personajes principales.

Algo más en qué fijarme; algo más que disfrutar.

Tengo algo más en qué fijarme, lo cual hará que una película anodina se compense; que una buena sea muy buena… O que una buena se estropee un poquito. Sospecho que me pasará también en las cosas comunes. Recuerdo a la selección italiana del Mundial 2006 bajándose del avión. Además de ser muy buenos (ganaron), da gusto ver lo elegantes que son, han sido y serán Buffon, Pirlo, Del Piero y Totti. Verles bajar del avión fue una manifestación a favor del buen gusto.

El caso es que si pensamos en una gabardina seguramente la lleve puesta Humphrey Bogart. Y ahora, mientras el insípido Tobey Maguire intenta hacer algo de provecho en El gran Gatsby, pienso que menos mal que está el vestuario y la escenografía, sino, el haber hecho semejante cosa con semejante obra maestra debería estar penado.