Pérdida de tiempo y energía

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Foto Europa Press

Nos estamos cansando de tanta inútil discusión bizantina, de tanto protagonismo personalista y de tanto marear la perdiz. Dicho en lenguaje bizarro: ¡a ver si de una jodida vez se ponen a solucionar de verdad los problemas de este país y se dejan de gilipolleces! ¿Se entiende? Luego, no se quejen de que los votantes de izquierdas se abstienen: están quemando a las personas que aspiran a una nación moderna, que coja de una vez el tren del auténtico progreso (no sólo del beneficio de unos cuantos), y que los derechos de la ciudadanía sean respetados. El diálogo de besugos en que se está convirtiendo el patio de Podemos no interesa a los ciudadanos, los papeles de vedettes que algunos se empeñan en representar nos recuerda, y mucho, a la vieja forma de hacer política. Ya es hora de descender del pedestal, pisar la tierra mundana y polvorienta y ponerse el mono para arreglar este desaguisado. Los ciudadanos merecemos ser respetados por los que han asumido el liderazgo y la representación de nuestros intereses. Y si no son capaces, ¡que se vayan! Es necesaria una izquierda real, o al menos una alternativa de progreso, que tenga en cuenta los intereses de los ciudadanos.

Lo que de verdad preocupa al currito que se levanta todos los días a las seis de la mañana para ir a trabajar (da igual si al tajo a cortar naranjas o tras la mesa de un banco), lo que de verdad lo tiene sin sueño, son problemas muy puntuales y que la derecha, esta derechona que nos pisotea, ni es capaz ni tiene interés en solucionar: paro, contratos miserables e insultantes, condiciones inhumanas de trabajo, falta de calidad de la enseñanza para nuestros jóvenes, muertes que se podrían evitar con una atención sanitaria en condiciones, seguridad en las pensiones (ahora llega un desalmado que en tres años arrasa con las reservas del Fondo de Pensiones y no le pasa nada), respeto al medio ambiente, cortar la sangría de la fuga de talentos, tarifas eléctricas reales, que no nos suban impuestos para pagar deudas de otros, acabar con la corrupción y que los ladrones devuelvan lo robado, respeto a los derechos de los ciudadanos… Lo que podríamos concretar en cómo conseguir un país plenamente democrático y no el simulacro de democracia que sufrimos estoicamente. O dicho de otra forma: acabar con el erial en que ha convertido nuestro país el Sr. Rajoy y sus compinches siguiendo las instrucciones de sus jefes.

Por el camino de discusiones vacías y sin sentido cada día se reafirma más la inutilidad de las alternativas de de una izquierda de laboratorio. Somos muchos, la mayoría, los que estamos hartos de que la derecha sea la primera fuerza política en nuestro país, que sean los más votados, los que más escaños consiguen cuando son las fuerzas de izquierda, en su conjunto, las que más votos directos tienen de la ciudadanía a pesar de ser seriamente perjudicada por la abstención. Estamos hartos de que se tergiverse la voluntad del pueblo con manipulaciones legales; en eso la derecha es maestra, en elaborar leyes que le beneficia y exigir el cumplimiento de la legalidad cuando le interesa. ¿A qué se espera para cambiar la Ley Electoral y que los votos tengan un reflejo real en los escaños? ¿Qué se aguarda para terminar con los privilegios de los partidos “mayoritarios”? ¿Cuándo se va a acabar con la manipulación de la voluntad de los ciudadanos? Es necesaria la elaboración URGENTE de una nueva ley electoral que refleje lo que el pueblo dice y no lo que quieran unos pocos.

Hay que poner freno, por otra parte, a las intoxicaciones y a las manipulaciones de los medios de (in)comunicación alineados, mayoritariamente, con los intereses de la derecha y de sus satélites. No es de recibo que se siga mintiendo impunemente y haciendo el vacío a las iniciativas, propuestas y alternativas para evitar los desprecios y atropellos con los que, a diario, nos obsequia este gobierno y sus “ayudas de cámara”. Es imprescindible una higiene democrática de la información, algo a lo que tiene derecho la ciudadanía de este país. Espectáculos como los que ofrecen algunos “debates” televisivos abochornan, insultan y sonrojan a la gente honrada. Y los ciudadanos tenemos derecho a ser respetados.

En palabras de Daniel Castillejo, haciendo un símil del título de un gran artículo suyo: Así no, Podemos.

PD: Me gustaría que alguien le hiciera llegar estas líneas a los Sres. Iglesias y Errejón. Ya entiendo que tienen temas muy importantes, pero al menos que se enteren de una vez que somos muchos los que estamos hasta los …… de tantas tonterías.