Pero, ¿es buena la estabilidad del PP?

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El PP dice que hay que apoyarle en pro de la estabilidad, manda mecha. Parece cosa de sentido común, pero de vez en cuando es bueno que se repita: para que no haya inestabilidad, lo mejor que se puede hacer no es elegir gobierno, sino no hacer cosas que desestabilicen. Que yo sé perfectamente que esto parece una cosa de locos o, lo que es peor, una de las obviedades que ha dicho Rajoy a lo largo de estos tortuosos cuatro años, pero no hay mayor estabilidad que el no hacer cosas que produzcan inestabilidad, por ejemplo: no es bueno para la estabilidad el hacer tratos con la monarquía de Arabia Saudí, que recién ha ejecutado a cuarenta y siete personas con unas pésimas garantías legales.

La estabilidad es un cuento, una receta del miedo. Se nos dice quién debe gobernar, pero nadie ha dicho que lo mejor para la estabilidad económica es comprar productos españoles para que no sea necesaria la importación y así creciese a medio plazo la capacidad de exportación. Claro, para quien pide estabilidad es mejor un Gobierno de derechas que una solución socialmente sostenible a medio plazo, ¡cómo no les va a venir bien un Gobierno de derechas si en estos cuatro años las grandes fortunas se han hecho aún más grandes!

Pero, ¿es que este equilibrio del que presume Rajoy nos ha venido bien? Pregunto, ¿acaso estamos mejor que hace cuatro años? Después de ser un chiste en Europa, de una economía rescatada de la que el Gobierno, encima, presume, ¿ustedes de verdad piensan que está la situación para que siga de este modo? Claro que tenemos estabilidad, ¡pero es que esta estabilidad es lo peor que le ha pasado a este país! ¿Recuerdan la línea amarilla en los andenes? Esa que dicen que no hay que pasar para no ponerse en serio peligro, la estabilidad que propone el PP es que los sectores más desfavorecidos de la sociedad no se muevan de esa línea mientras los sectores más acomodados se sientan en el banco esperando que llegue el vagón de primera clase.

Por otra parte, ¿acaso la economía lo es todo? Ya dijo Habermas que no. Tampoco hemos tenido solidez fuera de la economía, las políticas migratorias han sido degradantes para el ser humano -¿se acuerdan de la valla de Melilla?-, las políticas de género se han reducido a la frase “no os dejéis mirar el móvil” en un debate electoral -cerramos la oficina de ONU Mujeres en España en diciembre de 2.012-, y la ONU ha insistido en que se retire la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal.

La mejor manera de retratar la falsa estabilidad de la que presume el Gobierno, ya en funciones, es que por un acuerdo mercantilista con China tuvimos que revocar la Ley de Justicia Universal, que archivaría en junio de dos mil quince la muerte por arma estadounidense del cámara José Couso en Irak.