“Pocas veces nos paramos a pensar en que todo imperio se construye a base de conquista. Con fuego y acero”

'El sueño del búho' (Algaida), la última novela del escritor Félix Machuca

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Andalucía al Día, el sueño del buho felix machuca

Trajano gobierna sobre el vasto Imperio Romano y dirige sus legiones hacia la Dacia con pretensión de conquistarla. Entre los numerosos auxiliares de la Legión se encuentra Scaeva, el Zurdo, un ciudadano romano de pleno derecho que no se siente como tal. Añora los tiempos en los que sus antepasados eran libres del yugo romano. Él se siente un conquistado y cree que por sus venas no corre sangre romana. Al luchar por Roma, cree luchar por sus antiguos enemigos. Pero todo cambiará en la guerra. Allí, hará su esclavo a un niño dacio, al que le dará el nombre de Valentiniano y al cual tomará bajo su protección y cuidado. Volverá con él a Híspalis, su ciudad natal y allí se dará cuenta de lo caprichoso que es el Destino.

La romanización de la Península Ibérica trajo consigo una serie de importantes avances indiscutibles. Cuando vemos la gran cantidad de infraestructuras de implantación romana que todavía quedan en pie, nos asombramos ante la majestuosidad de estas construcciones y ante la mejora en la calidad de vida de aquellos ciudadanos que las disfrutaran. Pocas veces nos paramos a pensar en que todo imperio se construye a base de conquista. Con fuego y acero.

Scaeva nos pone en ese punto de vista. El de aquel que no quiere ser conquistado, aquel que prefiere la libertad a la esclavitud, aquel que prefiere la costumbre al desarrollo. Nos pone en la piel de aquellos que luchan por defender su tierra y se ven obligados a pelear contra un invasor que les quiere imponer a la fuerza sus métodos y formas de vida. Y este es un tema tan actual que duele pensar que casi 2000 años después, sigamos en las mismas.

De hecho, hay tantas similitudes entre la sociedad romana de Híspalis e Itálica y la sociedad actual, que en ocasiones es difícil discernir entre el pasado y el presente. Los ricos siguen beneficiándose de las mejores infraestructuras dentro de la misma ciudad. La lucha por el poder, que ya existía en Roma, sigue estando en boga en cada uno de los mítines políticos de nuestra generación. En Híspalis había procesiones por los dioses casi todos los días, algo en lo que no tiene nada que envidiarle la Sevilla de nuestro tiempo. Los antiguos romanos creían en la suerte y en el azar, tanto como podemos nosotros creer hoy en día en que nos va a tocar la Lotería.

La novela entretiene y enseña. Tras leerla, un paseo por Sevilla será un recordatorio constante de nuestro pasado romano. También sorprende y aterra. Por lo cercana, por lo efímero de los tiempos, por las incontables semejanzas que uno puede encontrar continuamente. Es difícil de asimilar lo poco que hemos cambiado en tanto tiempo.
Amor, traición, alegrías y penas. Peleas de gladiadores y bestias salvajes. Bacanales sin fin. Religión y fanatismo. Guerras, conquistas y derrotas. El poderoso Imperio Romano. La Bética. La maravillosa ciudad de Híspalis. Todo bajo el más exhaustivo rigor histórico y manteniendo al lector sorprendido y emocionado en todo momento. ¿Qué más se le puede pedir a una novela?