Populismos

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No hay quien se ponga de acuerdo sobre lo que es el populismo. Es, al menos así lo entienden muchos, un concepto de ida y vuelta, todo depende de la posición política de cada cual. Y ello a pesar de que el RAE lo define claramente como 2.- Doctrina política que se presenta como defensora de los intereses y aspiraciones del pueblo para conseguir su favor”.

A raíz de los últimos acontecimientos políticos en Europa, nos referimos a las elecciones presidenciales en Austria y al Referéndum plebiscitario en Italia, se juega con el término “populismo” dando dos sentidos diametralmente opuestos: mientras se entiende por populismo lo que hace la derecha (la extrema derecha) en Austria, el mismo término es usado ante los postulados planteados en Italia por la nueva izquierda y por la derecha de Berlusconi. Causa asombro y confusión el empleo de un mismo concepto para definir posturas políticas tan dispares.

Donde ya se riza el rizo es en nuestro país. Aquí, en España, escuchamos calificar como populistas a las políticas preconizadas por socialistas, podemitas, la gente de ciudadanos y los conservadores del PP. El término populista es empleado, según sea el que comparezca ante los medios de comunicación para descalificar al/los adversario/s. Y no es que cree confusión entre los ciudadanos la adjetivación que se dé a la formación a la que toque descuartizar por el parlanchín de turno, lo que crea es auténtica vergüenza como, en lugar de arrimar el hombro para solucionar los problemas, el deporte nacional sea el de acoso y derribo al adversario mediante las descalificaciones dialécticas.

Por poner un ejemplo que a los andaluces nos ha indignado: la postura de la Sra. Cifuentes, a la sazón Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. ¿Cómo se puede decir que los madrileños pagan la Sanidad y la Enseñanza de Andalucía y encima tachar de populistas día sí y día también, al resto de las formaciones políticas? Hasta ahora, los andaluces teníamos asumido que los ataques provenían de la trasnochada derecha catalana que, dando muestras de su catetismo e ignorancia de la historia y de la lingüística, criticaba la forma de hablar de los niños andaluces. Al parecer ahora el testigo ha cambiado de manos y corresponden los ataques a la derecha española, al PP, en la persona de la Presidenta de Madrid la Sra. Cifuentes.

¡Hasta en Europa se permite la Sra. Merkel declarar que teme el triunfo de los populismos antieuropeos! El adjetivo que se añade al sustantivo populismo es de cosecha propia de doña Angela, según parece. Y desde aquí nos hacemos una reflexión: ¿no sería preferible que la Unión Europea, con la dirigente alemana a la cabeza hiciera de verdad política social en lugar de ocuparse de aumentar las reservas de la gran banca?

Claro que a lo mejor este último comentario que hacemos es populista.

Por cierto, la Sra. Le Pen pide la alternativa.