Principio de acuerdo: reacciones

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No habían transcurrido ni siquiera cinco minutos del anuncio de un principio de acuerdo entre PSOE y PODEMOS cuando las reacciones de la derecha empezaron a salir a la palestra. Reacciones de la derecha… ¡y de la banca!, de la gran banca de este país. Lo segundo es mucho, muchísimo más grave.

Si algo se puede decir que es una cualidad específica de la derecha, es la habilidad que tiene para el cinismo en grandes dosis. O lo que viene siendo lo mismo, el uso de la ley del embudo: la parte ancha para mí y la parte estrecha para los demás. Que la derecha, aún quedando en segundo lugar y en puro uso democrático, hay que dejarlo claro, llega a acuerdos con el resto de las fuerzas de derechas para formar gobierno, pues está muy bien y es algo beneficioso para el país, o para Andalucía, o para Madrid, o para el sursum corda. Eso sí cuando es la izquierda la que lo plantea, ¡anatema! Eso de formar un gobierno de coalición de izquierdas es no sólo blasfemia, sino pecar gravemente, ir contra la “patria” (ese concepto que usa en exclusiva la derecha como si los demás no fueran tanto o más patriotas que ellos). Si algo resume la postura sobre el tema de la derecha es el cinismo, mejor dicho, cinismo en estado puro y superlativo.

No se puede tener una postura más desvergonzada que la de un dirigente conservador de este país, al que han seguido borreguilmente en tropel el resto de dirigentes conservadores, cuando, a los pocos minutos de anunciarse el acuerdo, sale en TV y en todos los medios (des)informativos dejando clara su postura contraria a dicho acuerdo, en base a dos razones: la primera, es malo para España, porque en uso de la exclusividad de interpretar que tiene la derecha ya que son ellos lo que dicen lo que es bueno y lo que es malo para este país, y segundo porque “no respeta los resultados ya que la derecha ha conseguido más votos” (eso sí toda la derecha, aquí si vale el concepto de globalidad). Sin embargo en Andalucía y en Madrid, por ejemplo, se impuso el número de escaños. Nos repetimos: cinismo en el más puro estado, la ley del embudo explicada desde un solo punto de vista, el ancho del embudo para la derecha; cuando interesa lo que vale, es el número de votos, cuando no le interesa, lo que tiene validez es el número de parlamentarios conseguidos. Mejor no entrar en bufonadas.

Hay algo, mire usted por dónde, en que sí coincidimos con la derecha: en la necesidad de cambiar, pero radicalmente, la ley electoral. Ya lo hemos expresado en varias ocasiones y siempre hemos mantenido desde estas líneas la misma postura: la ley electoral debe respetar escrupulosamente el voto de la ciudadanía, de tal manera que cada partido esté representado en el mismo porcentaje de los votos directos obtenidos. Claro que esto no interesa a los grandes partidos. Por cierto que éste es el sistema que se aplica en la mayoría de los países de nuestro entorno, si bien es cierto que en algunos con correcciones. Ahora que uno de los firmantes del acuerdo, Podemos, es partidario de este cambio de la ley electoral, desafiamos a que se modifique esta ley que actualmente manipula y tergiversa el voto de la ciudadanía.

Pero si hay algo que ofende sobremanera y ataca los principios de una democracia, aunque sea una democracia formal, es la postura de la gran banca de este país. No es de recibo que automáticamente hayan reaccionado como lo han hecho los valores bancarios que cotizan en bolsa. Algunos de ellos, al menos el de un banco, ha suspendido las cotizaciones, o ha cotizado a la baja, a los pocos minutos de anunciarse el acuerdo entre PSOE y PODEMOS. Eso es tomar postura política y una postura no sólo SECTARIA, sino insultante, contra los ciudadanos y contra los representantes, contra todos, elegidos por la ciudadanía mediante su voto. La banca, la gran banca de este país, menosprecia y ultraja los derechos de los españoles. Se entiende que tras esa postura de fuerza hay una razón importante: mantener la NO DEVOLUCIÓN de los 160 mil millones de euros que se entregó para “sanearla”, como eufemísticamente se dijo, cuando en realidad era pagar con dinero de todos los españoles la pésima gestión de los banqueros. Tal vez debiera esta colación del futuro gobierno plantarse la nacionalización del sector más determinante de nuestra economía, por muy duro que suene eso de la nacionalización de la banca.

Hay unas declaraciones de un dirigente conservador que chirrían, las de Juan Manuel Moreno Bonilla. Este señor, como dirigente del PP, dice sin sonrojarse que “no han contado con el PP” para llegar a este acuerdo. Una de dos: o el Sr. Moreno Bonilla ha perdido repentinamente la memoria o no entiende lo que dicen sus dirigentes nacionales. Porque el Sr. Casado, por activa y por pasiva, durante la campaña, la misma noche de las elecciones y el día siguiente, ha repetido que ellos no formarían de ninguna de las formas gobierno con el Sr. Sánchez al que “hay que desalojar de la Moncloa”, que por cierto lo deben decidir los ciudadanos con su voto, no el Sr. Casado ni nadie porque le salga de sus atributos.

Y hay algo que al parecer pasa inadvertido: la complicidad de los medios de (des)información. No es nada nueva por cierto la postura partidista y dogmática de algunos rotativos, televisiones (incluyendo alguna que otra pública) y radios. Porque eso de la información independiente no se lo cree ya ni un recién nacido. A estos señores que intentan manipular las voluntades y el entendimiento de la ciudadanía hay que dejarles muy clarito que ya somos mayorcitos para que esos panfletos retrógrados y esos evangelizadores trasnochados, nos intenten lavarnos el cerebro. O es que ¿lo que vale para la derecha no vale para la izquierda? ¿Un Gobierno de Colación no vale para la izquierda pero sí para la derecha? En Andalucía y en Madrid, se ha coaligado TODA la derecha: derecha, supuesta centro-derecha y extrema derecha, y ha sido aplaudido de forma entusiasta por esos medios de (des)información.