El PSOE debe luchar la guerra dialéctica

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Foto de Europa Press

Ante la coalición entre Podemos e Izquierda Unida, éstos ven amenazado el sitio del PSOE en la izquierda, aunque, de momento, no hay encuesta que diga que hay sorpasso y las que hubo antes del 20 D demostraron su sobre-explotación cuando se vieron equivocadas. No obstante, Podemos ha ganado una guerra que el PSOE ni siquiera ha entrado a pelear: la de la Dialéctica. De alguna forma, Podemos ha conseguido que se instalen sus propuestas como mejores que las que puede proponer el PSOE sin necesidad de ser debatidas, y todo aquello que proponga el PSOE será tachado de inválido por Podemos y, de alguna forma, por la multitud simplemente por llevar la marca PSOE.

El PSOE, para conseguir una mayoría amplia en el Congreso que le permita actuar con legitimidad total, debe conseguir en esta campaña que sus propuestas, presentadas desde la racionalidad, venzan a los debates pasionales de Podemos, a la ambigüedad de Ciudadanos y, por supuesto, a la seguridad de votos de la que el PP goza. Debe demostrar que sus ideas son mejores desde la racionalidad del discurso, desde la explicación dialéctica, antídoto natural para las pasiones de Podemos, el silencio posmoderno de Ciudadanos y la desfachatez ideológica del PP.

Desde el punto de vista teórico político, el neomarxismo de Podemos, disfrazado con una transversalidad de nubes y claros y el neoliberalismo del PP, disfrazado incomprensiblemente de algún tipo de derecha que proteja el Estado del bienestar, han tenido siempre en el punto de mira la socialdemocracia que le correspondería al PSOE. Quizás los fallos del PSOE para consigo mismo han debilitado, en el imaginario colectivo, la posición socialdemócrata, pero el gran problema viene de que la estrategia del PSOE en ningún momento ha sido convencer, desde la racionalidad y la madurez de las ideas, que la socialdemocracia es mejor que el neomarxismo y el neoliberalismo. ¿Acaso es tan difícil convencer que entre la nada y el todo existe un punto en el que el libremercado y lo social convergen para asegurar derechos sociales y, a su vez, permitir que cualquier persona tenga la soberana posibilidad de abrir una tienda?

Por un lado, el PSOE debe convencer de que hoy en día, el PP no ayuda al pequeño y mediano empresario porque una mercería no puede competir con Zara, por lo que a quién hay que ayudar es a la mercería, ya que es irreal que esa igualdad de oportunidades que plantea el neoliberalismo exista. Esa postulación de que el mercado es igual para todos, es parte de la hegemonía de la que hablaba Gramsci, si bien una igualdad de derechos sociales, económicos o de género forman parte de una quimera, que Mercería Loli compita contra Zara es algo perfectamente normal y, es más, de alguna forma se entiende que Mercería Loli tiene algún tipo de posibilidad. (Para saber más, “crítica de la razón utópica”, de Franz Hinkelammert)

Al otro lado, debe convencer de que la estrategia griega, objetivamente, ha fracasado, de que respecto a Europa hay que ser más inteligente y más frío y que, en cualquier caso, uno de los puestos base de esta escalada al Everest que es nuestra economía es la propiedad privada.  Y, a su vez, debe convencer de que ojalá doña Loli con su mercería logre progresar en la vida y hacerse su espacio para que, de esa forma, pueda contribuir más y mejor a que otras Lolis trabajadoras como ella puedan progresar también, por ejemplo, con universidades donde enseñen a las Maris, las Jenis y las Jesis (nombres a los que el imaginario colectivo neoliberal, por conformar una estética específicamente atribuida a la clase obrera, desprestigia) las diversas formas mercantiles de que la marca Mercería Loli progrese, por ejemplo, mediante el marketing.

Dicho esto, el ser socialdemócrata no es óbice para aceptar tesis neomarxistas como la negación de que la economía lo es todo: Como no puede ser de otra manera, Errejón hace uso de Gramsci para explicar qué es la hegemonía neoliberal en la que vivimos, la cual afecta a todo: Psicología, cultura, política, comunicación y, claro, economía. Y esto debe ser también un campo de batalla dialéctico, hoy en día, hablar de economía sin hablar de medios de comunicación, por ejemplo, es inútil.

En definitiva, el PSOE tiene por delante una guerra que librar y que hasta ahora ha tenido abandonada: la de convencer de que la razón lleva a una ideología y que la suya es la mejor, pues, hasta ahora, sólo hemos visto a un PSOE que le ha dado en su discurso más peso a la historia que al futuro, y eso con más de cuatro millones de parados, un éxodo perpetuo de jóvenes, las pensiones colgando de un hilo y una Europa germanofílica que se germaniza cada día más, ha dado como resultado noventa escaños.