¿Qué es poesía?

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Aprovechando el comienzo de los versos de Gustavo Adolfo Bécquer me lanzo a escribir estas letras para hablar de la poesía en sí. Quizás sea porque hay un joven en Sudamérica que quiere ser poeta, que tiene esa cualidad necesaria para conseguir transmitir con el verso, que me pregunta y me consulta cuál gurú de las letras bien versadas. Sinceramente no me considero un sabio de la poesía, como él me llama, ni mucho menos, tampoco es que sea un domador de sinalefas, aliteraciones, metáforas, símil, anáforas, y demás figuras retóricas que, de seguro y sin darme cuenta, uso sin conocer sus terminologías; ni mucho menos domino las estructuras clásicas, como el serventesio (sí, lo he tenido que mirar, que ya ni me acuerdo de todas), sonetos, seguidilla (seguirilla en el cante de mi tierra andaluza), décima y muchas otras, yo en esos casos soy muy rebelde con la métrica y en las estructuras de sus rimas. Quizás sea porque me costaban trabajito las clases de literatura, no sé si por mi persona o que el maestro tampoco nos explicaba debidamente, y me inclino por esto último, ya que, cursando tardíamente el antiguo COU, tuve el honor de ser alumno de Don Enrique Bartanás, admirado escritor y muy buen profesor, con el que conseguí mi primer sobresaliente en literatura y con el que aprendí mucho más de su mano que todos los demás años. Quizás sea que cuando uno ya tiene cierta edad, y ha madurado algo, descubre el significado de los versos y de la literatura en general, y no como cuando éramos niños recitando a Jorge Manrique (por nombrar a uno) con las Coplas por la muerte de su padre y sin parar de mover las manos de un lado para otro diciendo,

“Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte contemplando
cómo se pasa la vida
cómo se viene la muerte tan callando”.

Pero ¿qué es poesía?, y sin pensar en esa pupila azul ni en esas oscuras golondrinas que más de uno hemos recitado con el acostumbrado movimiento de manos intentando darle una entonación que, al final, era la misma para todos los poemas declamados. Si no recuerden al grandioso Rubén Darío y su sonatina

“La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? /
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. /
La princesa está pálida en su silla de oro, /
está mudo el teclado de su clave de oro; /
y en un vaso olvidado se desmaya una flor”.

Pero lo que les iba a preguntar ¿Acaso la poesía es sólo un conjunto de versos bien o mal llevados, o es algo más? ¿Ha de ser poesía solamente si cumple los parámetros de los sistemas clásicos? ¿O ha de estar inundado de figuras retóricas para que los eruditos la consideren como tal? Sé que hay grandes defensores de las estructuras clásicas, hasta Federico García Lorca decía que para ser poeta había que dominar el soneto. Y que aún existen poetas que se expresan con esos versos establecido, y algunos que se pelean con ellos. Igualmente tenemos grandes poetas del verso libre, digamos Pablo Neruda por mencionar a alguno, pero creo, y es mi humilde opinión (creo que no digo nada nuevo), que la poesía es transmitir un pensamiento, un sentimiento, o una manera distinta de ver las cosas y querer expresarlas. En este momento estoy mirando una bota que está en el suelo, por poner un ejemplo, y podría describirla tal cual, burdamente, o hacerle unos versos, como hizo Antonio Machado (no al mismo nivel, por supuesto) con sus versos A un olmo caído,

“Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido”,

que con estas bellas palabras habla del renacer de la vida con otro punto de vista, el suyo, y con unos hermosos versos.

Para algunos escritores, que con alguno he hablado, si la poesía no cumple ciertas reglas de métrica, estructura y rima, ya no es poesía, es prosa cortada en versos. Yo por supuesto que no estoy conforme con tales afirmaciones. Creo que la poesía, además de poder cumplir esos requisitos no obligatorios, tiene que tener una musicalidad, un ritmo, un sentido y la capacidad de poder transmitir al lector un sentimiento y un significado aunque no sea el mismo que el intencionado por el poeta, ya que no son los mismos en casi todas las ocasiones, por no decir todas, y más cuando hay un abismo generacional entre ambos, incluso de siglos.

Si volvemos a los defensores de las estructuras clásicas hay una cuestión que habría que plantear con otras de las artes escritas y, en este caso, escenografiadas, el teatro, y en cuestión el teatro en verso, como Don Juan Tenorio de José Zorrilla, El sueño de una noche de varano de Willam Shakespeare, o El encanto por los celos y la Fuente de la Judía de Cristóbal de Monroy, lo que en la Inglaterra de la época se llamó teatro Isabelino y que aún se sigue interpretando. ¿Habría que seguir escribiendo las obras de teatro en verso porque los grandes dramaturgos clásicos lo hiciesen? no lo creo; y lo mismo pienso del verso, porque al igual que el idioma va evolucionando (que a veces parece que se destruye), la poesía y demás expresiones literarias han ido regenerándose a lo largo de los años, como las demás corrientes artísticas.

La poesía es tanto en nuestro mundo, aunque no se reconozca, que cuando vemos un cuadro que nos toca bien dentro nuestros sentimientos, cuando vemos una bandada de estorninos bailando al unísono, o incluso unas hojas secas que danzan entre papeles y alguna bolsa vacía por el encanto de un pequeño remolino otoñal (y así muchas más cosas), pensamos que todo eso es poesía, por el sentimiento que aflora en nosotros, por el estado de ánimo y por esa melancolía que, a veces, nos inunda. ¿Son todas esas cosas poesía, o para ello ha de llegar la mano del poeta para plasmarlo en unos versos?

¿Qué es poesía? Pues yo aún me lo pregunto mientras escribo este texto en Word rodeada su página blanca por un fondo azul, y cargándome esos versos “becquerianos” que seguramente el lector habrá empezado a recitar cada vez que he planteado la pregunta. Yo no soy quién para decir qué es poesía, simplemente la escribo, para mi propio deleite, como han hecho muchos otros poetas a lo largo de la historia, deseando transmitir con cada una y con todas las palabras de mis versos. Quizás pueda ayudar, aconsejar o guiar a otros futuros poetas con mis años escribiendo. Quizás guste a unos y no a otros, que de la viña del Señor salen vinos con distintos sabores. Porque hablar de qué es la poesía podría provocar muchos debates, como el del último premio Nobel de literatura, pero ¿no hay poesía en las canciones y no son éstas poemas cantados como en el Mester de Juglería? Al final hay cosas que no cambian después de haber pasado tantos años, y la poesía no es una de ellas.