¿Qué le preguntarían a Dios?

A mi es que me intriga todo esto.

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Dios pintado por Miguel Ángel, que tuvo que ser hartible. youtube.

Hay una canción muy bonita de Joan Osborne (prima de Bertín) que dice, entre otras cosas, esa: ¿Qué le preguntarías a Dios si le tuvieras delante? Es una canción muy sentía, ella lo está viviendo, se le nota, Rosario le diría que tiene unos colores en la voz que vamos, vamos, vamos…

Yo a Dios le preguntaría que qué tal la familia, a ver qué responde. Porque tiene mucha y tal. Y otra cosa que le preguntaría es que cómo tiene ese pelazo y qué se echa en la barba esa tan varonil que le ponen en todas partes.

¿A Dios habría que tratarle de usted? ¿Si, no? Yo qué sé, es Dios, tú ves a Dios y no le dices lo primero que se te ocurra porque a saber qué es lo primero que se te ocurre si ves a Dios, por ejemplo, en una parada del metro. Lo primero que pensaría yo es que qué hace el tipo yendo en metro. O viniendo en metro. ¿No era omnipresente? Pues si es omnipresente, ¿cómo es que va? ¿Cómo es que viene? Y si tal, tendrá coche oficial, ¿no? Irá al Palacio Episcopal y dirá: Buenas tardes, soy tu jefe, entre otras muchas cosas que no vienen al caso porque soy Dios y mis caminos son inescrutables salvo para el chófer, al cual se los escrutaré para que no lleguemos tarde, que pa eso soy Dios, pa no llegar tarde. A ver, ese coche, ahí.

Y otra cosa que le preguntaría es: “¿Y esto a qué viene?” Así, para que se explaye. A lo Jesús Quintero cuando se plantaba delante del invitado y le decía: ¿Tú eres?, entre otras muchas cosas. Igual dice algún secreto mundial, lo publicamos aquí y nos hacemos manque sea ligeramente multimillonarios. Tú imagínate que coge y dice, puf, pues mira, tenía yo un día que para qué te voy a contar, total, que cojo y digo: ¿Que sí? po toma. Ea, y eso es lo que hay, ¿tú eres Dios, ni na? Po yastá. Ea. Y le volvería a preguntar sobre el pelazo y la barbaza y lo bien que le sacó Miguel Ángel, esa es otra, “escucha, ¿Miguel Ángel era hartible o qué? Yo creo que Miguel Ángel era muy artista y muy tal y muy cual, pero que era hartible. Yo le noto hartible, Dios, ¿Tú qué dices?”

Lo del pelo es que me parece fundamental, a esa edad y con ese pelazo blanco. Pelazo, eh. Y esa barba cuidada y fina, pero espesa, que parece que va todos los días al barbero. Digo yo que tendrá un barbero para él y que si no, se lo creará, ¿no? En fin, es que es Dios, qué menos.

Ah, y que no se me olvide: ¿Se puede saber para qué carajo hace una verdura sanísima y coponera y todo lo bueno y, sin embargo, se le olvidó ponerle un sabor que no fuera una majadería? ¿Qué estaba, en plan irónico, o qué? Eso es una cosa que me tiene muy cabreado. ¿Tú te crees? Y le dijo a Eva que pariría con dolor, y que, a tomar por culo, la cerveza engorda, la pizza es to lo malo, el pescado sin adobar y a la plancha… Es que, no me jodas, ¿Cómo se puede tener tan mala leche? Cómo será la cosa que si rebozas la verdura, es decir, si haces que esté buena, te jodes, porque engorda. Eso sí, un calabacín, tú te lo comes y, qué sé yo, te da años de vida. El calabacín, toma ya. A ver si conseguimos un día que sepa a algo un calabacín, con sus castas de calabacín. ¿Y la lombarda? ¿Para qué vale la lombarda? Escucha, yo me sé una cosa: tú coges la lombarda, le pones piñones, jamón, pimentón, vinagrita, aceitito de oliva, pim, pam, platito y de repente, como ya no sabe a lombarda, está bueno. Y todo el mundo dice lo buena que está la lombarda. Es que, vamos, cuánta hipocresía.

Y, ya por último, le diría que si él sabe porqué alguien que se dice de izquierdas anima a votar en blanco o nulo cuando una fascista está a punto de llegar a la Presidencia de Francia. Eso sí que me resulta incomprensible.