¿Quieres conocer la República Checa? 12 meses, 12 citas con la UNESCO

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Andalucía al Día, lednice_valtice
Recinto de Lednice Valtice

A pesar de que nos encontramos en pleno proceso de vuelta de vacaciones con el típico ‘síndrome postvacacional’ -que básicamente es el esfuerzo que nos supone volver a la rutina- queremos darte ideas, de la mano de la Oficina Nacional Checa de Turismo, para conocer la República Checa.

Cabe recordar que es uno de los países europeos con mayor densidad de monumentos protegidos por la UNESCO, ya que, a pesar de su reducido tamaño, alberga 12 auténticas joyas. Todas ellas únicas, y todas diferentes. Aprovecha el 2017 para hacer una escapada y descubrir el secreto de su encanto, al tiempo que haces un recorrido por la historia del arte europeo desde el Románico hasta las Vanguardias del Siglo XX.

1. En enero vive la magia invernal de Praga 

Aunque Praga tiene encanto en todas las épocas del año, en enero adquiere un color especial. Ya sea por la nieve que a veces tiñe sus calles empedradas, por la belleza del río Moldava bajo los cielos invernales y, sobre todo, por el encanto de sus cafés, enero constituye un mes ideal para visitar la capital checa, cuyo centro histórico fue uno de los primeros lugares protegidos por la Unesco en la República Checa, hace cerca de 25 años.

Puente de Carlos, Praga
Puente de Carlos, Praga

2. En febrero celebra San Valetín en Cesky Krumlov

Otra ciudad de ensueño es Český Krumlov, que emerge ante los visitantes como una genuina joya del medievo, tanto por sus construcciones como por el ambiente que se respira en ella. Es un lugar increíblemente romántico, muy aconsejable para escapadas en pareja, y también para los amantes del arte y la cultura, puesto que cuenta con una amplia oferta de museos, exposiciones, actividades musicales y una pieza única de teatro barroco.

Andalucía al Día, cesky-krumlov_invierno
Cesky Krumlov en invierno

3. En marzo opta por un lugar como Kutná Hora

El nombre de esta singular ciudad significa “montaña excavada“, aunque su denominación más extendida siempre ha sido la de “ciudad de la plata“. Y es que en su día fue una de las urbes más ricas del país, porque de sus minas se extraía el mineral necesario para acuñar la moneda real “Groses de Praga“, y porque allí se encontraba la Tesorería del Reino. Si vas no te pierdas la Iglesia de Santa Bárbara; el colegio jesuita en el que actualmente se encuentra la galería GASK; el Museo checo de la Plata y su espectacular colección de monedas y; sobre todo, la visita guiada por algunos de los túneles de su antigua mina medieval.

 

4. En abril descubre el significado del 5 en Žďár nad Sázavou

Esta ciudad de complicada pronunciación alberga una de las maravillas del conocido como barroco checo o gótico barroco. Se trata de la Iglesia de peregrinación de San Juan Nepomuceno, construida en el Siglo XVIII por el arquitecto Giovanni Blasco Santini (Jan Blažej Santini en checo), en cuyas obras todo tenía un porqué y respondía a un símbolo. Así, una vez allí descubrirás por que el número 5 marcó la esencia de este monumento pentagonal, en forma de estrella de 5 lados.

5. En mayo disfruta del buen tiempo en Kroměříž

El origen eclesiástico de este enclave hace que uno de los rincones más bonitos de la hoy ciudad de Kroměříž sea su Palacio Arzobispal. No obstante, lo que más llama la atención de este complejo son sus jardines de estilo renacentista, repletos de laberintos, fuentes, invernaderos, columnatas e imponentes pasillos formados por árboles y arbustos. Por eso la mejor época para visitar este monumento de la Unesco es la primavera, fecha en la que además la ciudad alberga numerosos festivales musicales y eventos culturales ideales para completar una agradable escapada.

Jardines de Kromeriz. Foto Oficina Checa de Turismo

6. En junio escucha música en Litomyšl

Si algo queda claro es que la República Checa es un país de palacios, y otro de los más bonitos es el de Litomyšl, de estilo renacentista. A parte de la belleza de este edificio, que destaca sobre todo por los más de 8.000 dibujos esgrafiados que decoran su fachada, la ciudad es conocida por haber nacido en ella el compositor Bedřich Smetana, en cuyo honor se celebra cada año un prestigioso Festival de Ópera, Litomyšl de Smetana.

Třebíč. Foto www.visittrebic.eu
Třebíč. Foto www.visittrebic.eu

7. En julio pasea por las calles de Třebíč

En un momento en el que se habla mucho de la necesidad de aprender a convivir en armonía, vale la pena hacer una escapada y visitar la ciudad de Třebíč en la que, la Basílica de San Procopio de estilo románico-gótica y el Barrio judío Zámostí, evocan un tiempo pasado en el que dos culturas convivieron de manera pacífica. Déjate transportar a otra época y goza deambulando por sus calles, visitando sus sinagogas y paseando por el que está considerado como uno de los cementerios judíos más grandes y mejor conservados de la República Checa.

8. En agosto descubre el esplendor de Telč

Se trata de una preciosa ciudad que conserva íntegramente su estilo medieval y que destaca por sus pintorescas casas de colores, adornadas muchas de ellas con los escudos de las familias que las habitaron durante las épocas renacentistas y barrocas. Asimismo cuenta con una bonita plaza, que está considerada como una de las más bonitas de Europa, y con un palacio de corte romántico y estilo renacentista, rodeado de estanques, en el que podrás vivir tu propio cuento de hadas.

9. En septiembre goza del final del verano en el Recinto de Lednice Valtice

Con el final del verano los viñedos de esta zona de la República Checa alcanzan su máximo explendor, e invitan a ser recorridos en bicicleta. Uno de los lugares dónde ese espectáculo es más bello es en este complejo, que emula la arquitectura paisajística del romanticismo inglés a largo de los más de 300 kilómetros cuadrados que ocupa. No obstante, la zona más visitada, y su tesoro más preciado, son los dos palacios que en su día ejercieron de morada de la noble familia de los Lichtenstein. Además es muy recomendable hacer una parada en el Salón Nacional del Vino, donde es posible degustar algunos de los mejores caldos del país.

Recinto de Lednice Valtice. Foto Oficina de Turismo Checa
Recinto de Lednice Valtice. Foto Oficina de Turismo Checa

10. En octubre relájate con los colores otoñales de Holašovice

Nada mejor que dar la bienvenida al otoño en una auténtica aldea rural, sobre todo si es la única que aún se conserva en el mundo dentro del estilo barroco rural de Bohemia del Sur. Relájate y disfruta con la experiencia de visitar un lugar exclusivo y singular, que sólo existe en la República Checa.

11. En noviembre goza del ambiente y el diseño de Brno

No te faltarán razones para visitar Brno. Además de ser la segunda ciudad más importante de la República Checa, y uno de los centros universitarios más animados y dinámicos del país con preciosos cafés y locales de moda, es una auténtica joya arquitectónica repleta de preciosos edificios de distintas épocas, que le ha hecho ser conocida como la “pequeña Viena“. Entre esos tesoros destaca la Villa Tugendhat, diseñada por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe entre los años 1929 y 1930, para albergar la casa familiar del matrimonio Tugendhat. Los expertos dicen que es una de las 4 mansiones internacionales que más ha influido en la arquitectura moderna. Si vas a Brno visítala, junto a la también funcionalista Villa Stiassni, de gran interés igualmente.

Brno. Complejo Vaňkovka. Foto Oficina de Turismo Checa
Brno. Complejo Vaňkovka. Foto Oficina de Turismo Checa

12. En diciembre acércate a Olomouc

Olomouc es una de las ciudades más grandes y más visitadas de la República Checa. Su principal atractivo turístico es la espectacular Columna de la Santísima Trinidad de 35 metros de altura, que preside su principal plaza desde que fue construida en el Siglo XVIII, siguiendo la tradición imperante en la época de levantar columnas de la peste. Tanta es su belleza que ha dado nombre a un estilo: el del barroco de Olomouc.