Recaudación carroñera

513
Andalucía al Día, José Campanario

No sé de quién sería la idea de establecer en el consiguiente reglamento recaudatorio las incompatibilidades de otras rentas con la percepción de las pensiones de jubilación. Y no es que esté mal, ni mucho menos, que la pensión de jubilación sea incompatible con el trabajo, con la percepción de rentas por el trabajo. Trabajar jubilado, aparte de ser una aberración social, supone, si no la eliminación de un puesto de trabajo, si la marginación, rozando el desaliento, de otro trabajador.

Pero parece que al legislador, o mejor dicho al redactor del reglamento, cuando elaboró la norma no le cabía en la cabeza más que una idea: el afán recaudatorio. Tan sólo una visión carroñera puede llevar a la situación que hace unos días se relataba en la prensa española: un prestigioso periodista, escritor en sus ratos libres con varios libros en su haber, anunciaba que dejaba de escribir porque le habían indicado desde “Hacienda” que cobrar por derechos de autor más de 9.000 euros al año (poco más de 700 euros mensuales) es incompatible con la pensión de jubilación.

Por contra no son incompatibles ni las pensiones de Diputado o Senador, ni las de ex presidente del gobierno, por poner algunos ejemplos que todos conocemos, con el desempeño REMUNERADO de funciones en la empresa privada. Tres consideraciones al respecto: la primera es que la pensión de ex presidente o diputado, estoy en la absoluta seguridad, es MUCHO más elevada que la de un periodista; la segunda: un periodista ha aportado MUCHO MAS a la bolsa de pensiones que los cargos públicos mencionados. Y tercera consideración: un ex presidente del gobierno gana (ya sé que es más correcto políticamente decir es compensado) mucho más de los 9.000 euros anuales que pueda cobrar por DERECHOS DE AUTOR un escritor jubilado. Me surge la duda de que se aplique la misma medida a pintores, escultores, etc. es decir a los distintos creadores del mundo de la cultura. Y ello, sin contar que los creadores, en cualquier ámbito, realizan un esfuerzo infinitamente superior a los que perciben las pensiones compatibles que he descrito.

Me sospecho que no tiene mucho fundamento jurídico el dictamen en cuestión. Es más, yo aseguraría, y pienso que no me equivoco, que cualquier tribunal daría por nula la retirada de una pensión por esos motivos. Y ello en base a una cuestión: el abono (obligatorio) de las cuotas durante la vida laboral crea el derecho a la percepción de la pensión. Lo contrario sería un fraude y no creo que los tribunales acepten fraudes, mucho menos en el ámbito de lo público como son las pensiones de la Seguridad Social.

En este asunto deberían meter mano las asociaciones profesionales de periodistas y la famosa Sociedad General de Autores que, al parecer, tan sólo se dedica a la ridícula función de cobrar las cuotas a las peluquerías de señoras por escuchar música en la radio, lo que viene a ser el famoso “chocolate del loro”. O algo todavía mucho más deseable y más higiénico en democracia: que algún grupo lleve una iniciativa al Congreso de los Diputados para que se anule semejante aberración.

En la situación actual planteada en la que Hacienda, al parecer no somos todos sino sólo los que trabajamos, se llega a la conclusión de que en este país en lugar de fomentar la cultura, se castiga por pensar, por ser creativo.