Reincidentes

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Foto Europa Press

Aún a costa de que se nos tache de partidistas, sectarios y otras lindezas al uso por aquellos que sólo admiten cómo válidos sus postulados y ver con su propio calidoscopio, incapaces de poner encima de la mesa sus argumentos, entre otras cosas porque son argumentos espurios, carentes de base y tan sólo sustentado en la cerrazón de la fidelidad interesada, volveremos a insistir: hay que acabar con la corrupción.

“Decíamos ayer…” que es la primera vez que en nuestro país se condena a un partido político por prácticas corruptas, que es la primera vez que se juzga a un partido, y que es la primera vez que es obligado a prestar declaración en temas de corrupción un presidente del Gobierno. Para más inri, la veracidad de esa declaración es puesta en duda por el propio tribunal sentenciador: blanco y en botella. Pues nada, decir esas cosas es ser partidista. Lo que no se entiende es que no se acuse de partidista al mismísimo tribunal que dictó sentencia por el caso Gürtel.

Ahora, unas semanas más tarde, al juzgar el mismo caso pero radicado en la Comunidad Valenciana, las conclusiones de otro tribunal son las mismas. ¡Cosas de la Justicia! El “personajillo” que pone en un brete la ecuanimidad del plumilla, se molesta porque se exprese, desde una posición subjetiva, una valoración negativa, muy negativa todo hay que decirlo, de la gestión del ya ex Presidente M. Rajoy. Es más exige, eso sí muy sutilmente, que se escriba de otros temas que beneficien a la formación política de sus amores, o eso piensa él al menos. Se lo hemos dicho en varias ocasiones y no acaba de entenderlo: el autor de estas líneas va a escribir lo que crea conveniente y no va a decir lo que él quiera que diga.

Cada cual puede opinar, así que ese “ecuánime” personaje puede expresar sus ideas, sus inquietudes y sus loas a don Mariano cuando le apetezca: que se ponga a la labor, elabore un artículo de opinión y lo mande a donde considere oportuno para que se lo publiquen. Esa es una posibilidad que ofrece la democracia: que se puede decir lo que piensa. Claro que a ciertas personas les molesta que lo que pensamos algunos no coincida con lo que piensan ellos. Pues como se dice en mi pueblo: ¡ajo y agua!.

Lo que decíamos: que por segunda vez es condenado por prácticas corruptas un partido. Lo que no se entiende es que una sociedad como la española, con la trayectoria y la experiencia democrática que ya tiene nuestro país, siga valorando como uno de los mejores partidos a una formación política declarada corrupta por los tribunales de justicia. Tal vez haya que dar la razón a los que nos tachan como “masoquistas políticos” o ¿será que la corrupción es una enfermedad contagiosa?

Son muchos los que se plantean si alguna vez se aclarará quien es el M. Rajoy que parece en los papeles de Bárcenas. Tal vez don Mariano Rajoy o sus correligionarios, deberían proponer crear una comisión de investigación para averiguarlo. Quizás sea una solución ante las dudas que surgen.