Relacionan las prácticas clínicas aplicadas en el parto con la aparición de depresión y ansiedad en el puerperio

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Un equipo de expertos formado por matronas del Departamento de Enfermería de la Universidad de Jaén, de la Universidad de Castilla-La Mancha, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp) del Instituto de Salud Carlos III y del hospital de Torrejón de Ardoz en Madrid, han constatado que determinadas prácticas clínicas realizadas durante el parto influyen en la aparición de problemas psicológicos en las madres tras dar a luz. Las incomodidades y problemas que se manifiestan en las seis semanas posteriores al parto afectan significativamente en la calidad de vida de las mujeres después de dar a luz.

Concretamente, los investigadores señalan que intervenciones como la episotomía, el tipo de sutura, la ejecución de maniobras en el fondo uterino afectan a la calidad de vida tanto física como mental de las mujeres recién paridas. En el plano físico, provocan dolor en la zona vaginal, disfunción del suelo pélvico o incontinencia; al mismo tiempo que a nivel psicológico contribuyen a la aparición de síntomas depresivos, ansiedad y tristeza en las seis semanas posteriores al parto, periodo conocido como puerperio.

Estas conclusiones, recogidas en el artículo titulado ‘Women’s Quality of Life at 6 Weeks Postpartum: Influence of the Discomfort Present in the Puerperium’ y publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, reflejan una muestra de los actuales procedimientos clínicos en hospitales. En base a ellos, los investigadores pretenden establecer nuevas pautas para poder diseñar planes de salud alternativos y satisfacer así las demandas y necesidades de las mujeres con estos inconvenientes. Los resultados de este cuestionario, en el que participaron casi 3.000 mujeres de toda España que acababan de ser madres tanto en hospitales públicos como en centros privados, revelaron que el 24,2%, de las mujeres encuestadas afirmaba haber sufrido un impacto en su calidad de vida por factores externos al proceso de embarazo, parto y puerperio. Asimismo, problemas psicológicos como estados de ánimo depresivos, ansiedad, tendencia a la tristeza, cansancio y los relacionados con la pareja son principalmente los que tienen un mayor impacto en la calidad de vida de las mujeres durante el puerperio.

El postparto es una etapa crítica en la que se suceden una serie de cambios en la mujer con un impacto a nivel físico, psíquico y social, según los resultados del estudio. Por otro lado, las encuestadas reflejaban que los principales síntomas físicos como consecuencia del parto se traducían en problemas de estreñimiento, presencia de hemorroides, infección de la herida, dolor perineal, de cabeza y de espalda, molestias en los senos, malestar o sensación de ardor durante la micción e incontinencia. Todo ello, unido a problemas para mantener relaciones sexuales y la dinámica de la relación de pareja después del nacimiento junto con dificultades con la lactancia. Postparto: cambios físicos, psíquicos y sociales Según este trabajo de investigación, las incomodidades y problemas que se manifiestan en las seis semanas posteriores al parto tienen una influencia que afecta profundamente la calidad de vida de las mujeres después del parto. “Tras una evaluación exhaustiva de las molestias maternas, consideramos crucial tratar de implementar métodos preventivos y medidas terapéuticas que ayuden a reducirlas y mejorar así la calidad de vida en una de las fases más complejas de la vida de una mujer”, asegura Juan Miguel Martínez Galiano, matrón e investigador de la Universidad de Jaén.

Juan Miguel Martínez Galiano (de pie) y Miguel Delgado Rodríguez, investigadores responsables del estudio. Para llevar a cabo este estudio, los científicos elaboraron un cuestionario formado por 35 preguntas sobre el perfil de la mujer (edad gestacional en la que tuvo lugar el parto), la presencia de problemas de salud durante el embarazo, el parto y el puerperio, así como el tipo de embarazo y parto, entre otros factores. El estudio también recogía cuestiones sobre la existencia de episiotomía o desgarro perineal severo, el tipo de alimentación de la embarazada y posteriormente del recién nacido y su calidad de vida. “Un dato significativo que hemos obtenido con este trabajo es que un 36.4% de las encuestadas haya recibido una episiotomía, una práctica evitable en muchos casos y que contribuiría a que las semanas posteriores al parto la madre gozara de mayor autonomía”, plantea Martínez. Esta encuesta la distribuyeron entre un total de 2990 mujeres de toda España que acababan de ser madres tanto en hospitales públicos como en centros privados. El objetivo principal se centró en sondear la percepción de este acontecimiento y sobre todo evaluar la calidad de vida tras el parto.

“El período posparto es una etapa crítica en la que se suceden una serie de cambios en la mujer que tienen un impacto a nivel físico, psíquico y social. Con este estudio perseguimos identificar qué tipo de prácticas clínicas pueden suponer un riesgo para la mujer tras dar a luz y en ese caso, plantear otros procedimientos alternativos que sean más beneficiosos”, explica este investigador.