“Campanas de duelo” es una apuesta segura para disfrutar de una lectura apasionante

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Andalucía al Día, campanas de duelo fernando de artacho

Las campanas de la iglesia de la O, en Triana, suenan a muerto durante la noche sevillana. Corre el año 1570 y el rey Felipe II está en la ciudad. El redoble de las campanas es el característico de la muerte del rey pero el monarca se encuentra sano y salvo. La sorpresa será aún mayor cuando se descubra que la campana suena sin necesidad de campanero. El notario apostólico, don Pedro de Cifuentes; el párroco de la iglesia de la O, don Lope de Céspedes y el caballero Rodrigo de Alvarado tendrán que encontrar la clave del misterio. Sus investigaciones les llevarán hasta el antiguo campanero Antón González, quien fue quemado en la hoguera por la Inquisición unos setenta años antes. Sus aventuras no serán un camino de rosas pues poderosos e influyentes enemigos se cruzarán constantemente en su camino.

Esta es la historia que nos presenta el escritor e historiador Fernando de Artacho en su novela “Campanas de duelo”, editada por Algaida. El libro te transporta con una facilidad extraordinaria al siglo XVI, permitiéndote sentir esa época con sus excelentes descripciones de la Sevilla de esa época. Desde la corte hasta los bajos fondos, sin escatimar en detalles de ninguno de ellos, Fernando de Artacho describe una ciudad que solemos imaginar dibujada a carboncillo pero de la que nunca habíamos leído con tanta naturalidad.

Las aventuras de los protagonistas son emocionantes y excitantes. La investigación del caso es lenta y al principio puede parecer poco productiva; es precisamente por eso por lo que es tan realista. Las cosas no son fáciles para ellos en ningún momento y nos hace mantener la tensión durante toda la historia. Quizás el caballero Alvarado peque un poco de superhéroe, una especie de agente especial 007 con espada, capaz de sobrevivir a cualquier ataque y superar cualquier herida por mortal que parezca. Es una licencia que se le permite por el cariño que se le acaba cogiendo al personaje. Mención aparte merece don Lope de Céspedes. Capaz de llevar sobre sus espaldas la responsabilidad de demostrar que se puede ser andaluz y tremendamente trabajador, honorable e inteligente y conseguir con la fuerza de las palabras mucho más que con el acero.

Siendo muy quisquillosos, si hay algún defecto que se le pueda sacar a la novela es que le faltan páginas. Y no porque el libro sea precisamente corto sino porque algunos pasajes importantes son rápidamente pasados por alto; dando la impresión de que o Artacho se aburría escribiéndolos o pensaba que iba a aburrir a sus lectores. Nada más lejos de la realidad porque realmente se echan en falta estas hojas; sin importar que posiblemente una novela de tanta extensión no hubiera sido tan comercial.

“Campanas de duelo” es una apuesta segura para disfrutar de una lectura apasionante. Entretenida y divertida, te obliga a seguir leyendo para averiguar un desenlace que se antoja imposible y escurridizo. Y todo ocurre en Sevilla. ¿Qué más se puede pedir?