“La obra consigue que el espectador se ancle a la butaca a la espera de más y más”

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Andalucía al Día, la grieta remiendo teatro

Probablemente vivamos en la época de toda la historia de la humanidad más creativa, o por lo menos con más personas ejerciendo y desarrollando su creatividad. Las nuevas tecnologías han facilitado esta situación e incluso han ofrecido formatos nuevos que han abierto un abanico de posibilidades de creación. Es el caso de las webseries, impensables solo veinte años atrás. Esta ebullición de creadores es muy positiva, pues se ha establecido un intercambio de ideas nunca visto hasta el momento. También es cierto que esa misma ebullición provoca muchísimo ruido en los nuevos canales de distribución, así como en la propia creatividad. De ahí que sea tan importante saber seleccionar.

www.serielagrieta.es cuenta con la garantía de un buen número de premios y menciones que la avalan. Es muy interesante el ejercicio que han hecho de traslado de ese concepto al teatro.

Nos encontramos con tres amigos (dos hombres y una mujer) que se aíslan en una casa rural para pasar un fin de semana y desconectar del mundanal ruido. A partir de ahí se gesta un original ejercicio narrativo de bifurcaciones de finales, que juega con la idea de que todo en la vida depende de las decisiones que vayamos tomando en cada momento, por nimias que parezcan. La dirección de Julio Fraga y el texto de Gracia Morales y Juan Alberto Salvatierra hacen que toda la acción fluya perfectamente y que los personajes se muevan por escena con dinamismo. Los conflictos se ponen sobre la mesa sin saber nunca si son el eje central de la escena o una simple excusa, una distracción para pillar desprevenido al espectador, que no tiene más remedio que estar continuamente atento y activo. Los actores dotan de una contundente naturalidad a sus personajes, lo cual hace aún más impactantes las escenas que se suceden. El trabajo de Piñaki Gómez y Antonio Leiva es muy bueno, pero el de Larisa Ramos es una auténtica delicia. Todo esto -juego de bifurcaciones, texto agudo e inteligente, dirección eficaz, actores que se multiplican en escena con la paradoja de interpretar siempre los mismos papeles- consigue que el espectador se ancle a la butaca a la espera de más y más. El tiempo vuela en este espectáculo. Gracias igualmente a que el resto de los elementos teatrales -atrezo, música e iluminación- cumplen notablemente su función: resaltar la escena y concederle teatralidad, subrayar las partes clave y no estorbar nunca.

Es cierto, no obstante, que la obra comienza de una forma sobrecogedora que crea muchas espectativas y parece que poco a poco vaya desinflándose (el final sabe a poco). Del mismo modo es cierto que cuando la obra se pone metafísica cuesta un poco entender dónde quiere ir a parar, más allá de destacar que la grieta no es solo literal, sino también metafórica, que la vida a veces se llena de grietas por las que gotea lo mejor, pero sobre todo lo peor, del ser humano. Sea como sea, se habría agradecido mayores dosis de reflexión (la obra daba muchas posibilidades para analizar a los urbanitas del siglo XXI).

Me parece muy importante comentar que en este espectáculo han contribuido económicamente ochenta y cuatro personas. Un proyecto tan alternativo en su forma y su fondo bien merecían un canal de financiación también novedoso. Espero que compañías como Remiendo Teatro sigan teniendo este apoyo de público y mecenas para que sigan aventurándose en estos retos.