“La propuesta de Jessica Walker es tan compleja para el teatro como la obra del filósofo alemán lo fue para la filosofía”

'Así habló Zaratustra' de Teatro Laboratorio es un espectáculo incluido en la undécima edición de MITIN (Muestra Internacional de Teatro de Investigación) en Teatro TNT/Atalaya (Sevilla).

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Asi hablo Zaratustra Jessica Walker
Asi hablo Zaratustra

¿Qué sabemos de Friedrich Nietzsche? Filósofo polémico que revolucionó el pensamiento de la humanidad en el siglo XIX, aunque su influencia se extiende hasta nuestros días. Creador del concepto de Superhombre, aquel que está libre de las imposiciones moralistas de la sociedad y logra su máxima plenitud; creador del Eterno retorno, teoría según la cual todo regresa, incluidos nuestros errores, de los que somos incapaces de aprender. Pero Nietzsche no fue solo un adelantado a su tiempo. La propuesta de la sorprendente Jessica Walker indaga en la dimensión intelectual de una de las mentes más lúcidas que ha dado la humanidad en los últimos dos cientos años, pero también se adentra en el ser humano, en su relación con el genial Wagner, con quien mantuvo una de las amistades más envidiadas de su época y posteriormente una legendaria enemistad; en su relación con su hermana, que lo exhibió como si se tratara de un animal; en su relación con las mujeres, a las que siempre les tuvo terror.

No era nada sencillo levantar una obra así, inspirada en fragmentos de la vida de este singular autor y en el estudio de su obra más conocida, Así habló Zaratustra. Cuando accedemos a este espectaculo tridimensional (historia, pensamiento y mito) accedemos a un mundo onírico sensorial: podemos oler el incienso, escuchar música en directo y grabaciones, ver a los actores y proyecciones audiovisuales… De este modo vamos profundizando sin darnos cuenta hacia un mundo propio con sus propias y coherentes reglas: con un escenario totalmente vacío y con un único elemento, unas burras o percheros que sirven para crear espacios y para cosificar a los personajes, convirtiéndolos en objetos tendidos, en productos que exhiben sus etiquetas, recordándonos que vivimos en una sociedad consumista que busca en las redes sociales, mencionadas en varias ocasiones, su nueva forma de alienación, esa terrible palabra contra la que batalló incansablemente Nietzsche, quien denunció que el hombre se ha convertido en un ser doméstico.

La propuesta de Jessica Walker es tan compleja para el teatro como la obra del filósofo alemán lo fue para la filosofía. Conjuga perfectamente en casi dos horas escenas surrealistas con escenas del teatro del absurdo con escenas cómicas con escenas de expresión corporal… Y lo integra todo desde una puesta en escena onírica, la sobriedad, el respeto por el personaje que están analizando, el vestuario, que es parte de la deconstrucción teatral y filosófica, y por supuesto, gracias a unos actores sólidos que tienen la valentía de acompañar a sus personajes y adentrarse en lo más brillante y lo más oscuro de lo humano, porque, en palabras del propio Nietzsche, cuando miras largo tiempo un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

No se pierdan esta obra que nos enfrenta al fracaso de las convicciones. En adelante, solo podremos creer en un Dios que sepa bailar.