Responsabilidad compartida

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Foto Europa Press

Flaco favor hace el Sr. Rajoy a la democracia española. De la “lideresa” (doña Esperanza), ni hablamos.

Parece que el pozo ciego en que se ha convertido la corrupción española es un hoyo sin fondo. Un pozo en el que la basura va aflorando a la superficie con mucha más velocidad y abundancia de la prevista por ciertos dirigentes. Ahora mismo da la impresión de que la pestilencia que desprende el lodazal es insoportable, pero llegará un momento en que, con la utilización de los medios de “desinformación”, la pituitaria ciudadana se acostumbrará y, hasta que aflore una nueva oleada de mierda, no nos daremos cuenta de la cantidad de cieno que puede albergar la sima de la corrupción en nuestro país. ¿Habrá un momento en que la pestilencia sea insoportable para los estómagos democráticos y se pueda limpiar de indeseables, corruptos, podridos e inmorales el panorama? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar los ciudadanos tanto deshonesto? ¿Hasta cuándo tendremos que seguir haciendo la vista gorda ante tanto pervertido? Nos están viciando la democracia, nos están emponzoñando la sociedad, están envenenado el futuro de nuestro país.

Es incomprensible que un dirigente de una formación política con casi un millar de imputados por corrupción (ya se acercan a los 900), sea el responsable de llevar el timón de un país democrático, inmerso en el contexto europeo con el que mantiene compromisos que afectan a la sociedad futura. Debe rebotar y causar alarma en los mentideros políticos europeos, habituados a drenar de suciedad los cauces, que tal dirigente sea Presidente del Gobierno de un país. Naturalmente de un país europeo, no hablamos de repúblicas bananeras, ¿o sí?

Independientemente de los 7 millones de colaboradores necesarios, los votantes del PP a los que nos negamos a encasillar en posiciones tolerantes con la corrupción, para situar en la situación de privilegio a don Mariano, ha sido precisa la colaboración, cuando no el apoyo explícito, de otros. No podemos olvidar el respaldo parlamentario de CIUDADANOS, el partido del Sr. Rivera, a la investidura del actual inquilino de la Moncloa. Tampoco olvidar la postura “abstencionista”, dando la espalda a sus votantes, del PSOE, con el espectáculo añadido de las puñaladas a un Secretario General elegido por los militantes de base de ese partido. ¡Todo un ejemplo de democracia interna, por cierto!

Ahora, cuando sale el enésimo “caso aislado” de corrupción en las filas del PP, se rasgan las vestiduras, niegan tres veces y hacen toda clase de malabarismos tanto el Sr. Rivera en nombre de CIUDADANOS como el “quitatortas” de turno en nombre del PSOE, para exigir la asunción de responsabilidades en las filas conservadoras españolas. No es de recibo que ahora, cuando la basura apesta hasta límites intolerables el panorama español por enésima vez, se quiera echar balones fuera y exigir responsabilidades. Esas responsabilidades debieron exigirse en su momento, es decir, antes de prestar su apoyo al Sr. Rajoy.

No vienen de ayer las conductas por la que ahora son perseguidos judicial y policialmente algunos dirigentes (un número muy significativo) y era público que esos comportamientos no eran todo lo éticos que debían ser. Tanto CIUDADANOS como PSOE, deben explicar las razones de su apoyo a un partido donde surgen como setas los corruptos. Por cierto que el “no sé”, “no tenía conocimiento”, no me consta”… del máximo dirigente del PP no se lo cree nadie. Si el Sr. Rajoy no conocía estas cosas sería muestra de ser un inepto y en ese caso, no estaría capacitado para ser Presidente del Gobierno; y si tenía conocimiento de esta corrupción en las filas de su partido, tampoco debe seguir al frente del Gobierno de la nación.

También PSOE y CIUDADANOS deben responder de su irresponsable conducta a la confianza que depositaron en ellos sus votantes. No vale esa postura de despiste tirando piedras a las paredes. La corrupción es algo presente desde hace varios años en el panorama político y ustedes, señores de CIUDADANOS y del PSOE, han mirado hacia otro lado, han apoyado que el máximo responsable de un partido que está siendo juzgado por corrupto por los jueces, sea investido Presidente del Gobierno de nuestro país. ¡No valen paños calientes, ni maniobras de despiste!