Responsabilidad y sentido de Estado

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Eso es lo que les falta a la mayoría de las formaciones políticas de nuestro país: PSOE, PP, CIUDADANOS Y PODEMOS. Mientras los ciudadanos están al lado, trabajando y aportando su “granito” de arena en forma de impuestos al erario público, nuestros políticos, a los que nunca mejor le viene el calificativo de “casta”, van a los suyo y hasta a tomarse unas inmerecidas vacaciones. Por cierto que en la “casta” se ha integrado de pleno derecho y “honoris causa” el líder de Podemos don Pablo Iglesias. Nuestra “clase” política sigue pendiente de sus intereses, salvaguardando sus privilegios y haciendo un enorme corte de mangas a la ciudadanía (que para nada tiene que ver con los Ciudadanos del “maestro” Riverita).

Lo del Sr. Casado y su grupo de amiguetes, pasa que cada día se parece más el PP a un club privado en el que priman los intereses de sus socios, es repetición de lo archiconocido: que me toca gobernar, pues que gobierne la lista más votada, que le toca a otro gobernar, pues es su responsabilidad: ley del embudo pura y dura. Eso es lo que el Sr. Casado, sus antecesores y sus sucesores, entienden, han entendido y entenderán por “los intereses de España”. España para estos sujetos no es más que su cortijo por el que pasear a caballo sin ser molestados. Confunden sus intereses con los de los ciudadanos, y hasta pudiera ser que lo hagan de forma automática: están acostumbrados a mangonear, a ningunear a los españoles de a pie, a hacer lo que les interesa para sus bolsillos, a vivir del dinero público, a ocupar sillones que no sirven para nada pero que están muy bien remunerados… Muchos ciudadanos, cada vez que se pronuncian los tribunales sobre alguna de las fechorías de “ex miembros” de la formación conservadora, se preguntan cómo es que no ha sido todavía deslegalizada.

El Sr. Sánchez sigue a lo suyo, con su Vicepresidenta al parecer haciendo el juego sucio, y tratando de poner algo de sentido común a la cuestión. Difícil papeleta tiene el Sr. Sánchez, entre otras cosas por su falta de liderazgo y de capacidad para dar la talla de un auténtico hombre de estado. Nadie duda de su buena voluntad, pero sólo con voluntad no se solucionan los problemas. Tal vez los sabios estrategas de Ferraz le hayan aconsejado la repetición de las elecciones. ¿Qué eso cuesta un dineral? Bueno, de todas formas se paga con dinero de los ciudadanos.

Y dejamos para el final al Sr. Rivera y sus naranjitos. Se les llena la boca de España pero, tal vez por reflejo instintivo, muestran su “patita” y no dejan de intentar ser los que ocupen el puesto de la derecha. No ofrecen alternativa a nada, ni siquiera tienen capacidad para salir del inmovilismo o del ostracismo en el que están. Muchos pensamos que al Sr. Rivera y a los suyos, les pasó lo que al lobo de Caperucita: que se les han visto demasiado los dientes y que el aliento les huele demasiado a rancio.

Al final, y salvo el episodio de “martirologio” gratuito, el que tuvo algo de sentido común fue el que nunca lo tiene, o casi nunca: el Sr. Rufián, que normalmente hace honor a sus hormonas y a su apellido.

Y es que nuestros políticos viven en otro mundo, en su mundo.