Retrato del Madrid pijo en marzo de 2018

El Madrid pijo tiene su cespecito bien cortado, pero de aspecto salvaje, británico, como gusta por aquí. Todo el mundo tiene a quien imitar, incluso los que podrían comprar al imitado. Es la Escuela de Negocios.

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Madrid se parte en dos cuando uno llega a Ventas. De Ventas hacia afuera, Madrid es, digamos, constitucional. De Ventas hacia dentro, hay más variedad. Está el Madrid de los Austrias -o muy decadente, o muy aristocrático-; el Madrid bohemio -que es carísimo, como todo lo bohemio-; el Madrid del quiero y no puedo, y también existe el Madrid del arternivismo pijo -vive todo él en Lavapiés-. Hoy nos fijaremos, no obstante, en el Madrid pijo, en el verdaderamente pijo.

Retrato del Madrid pijo en marzo de 2018

Jaime del Amo, cerca de Moncloa. El arte del birlibirloque hace que aquello esté lleno de Colegios Mayores. Colegios Mayores, es decir, chicos con corbata que recitan a Sabina cuando quieren conquistar a muchachas con labios de alhelí. Ellas, luego, entre amigas, presumen de su canallita favorito. A Sevilla por Feria con traje de chaqueta impoluto; A Pamplona en San Fermín, pero sin tonterías, y a Tarifa en veranito: Escuchan a Sabina, son canallitas, es decir, hacen surf y, cuando les da, lo pronuncian propiamente: “Serf”.

El Madrid pijo tiene su cespecito bien cortado, pero de aspecto salvaje, británico, como gusta por aquí. Todo el mundo tiene a quien imitar, incluso los que podrían comprar al imitado. Es la Escuela de Negocios. En algún lugar tienen que estudiar los canallitas y sus novias, claro. A través de las rejas puedo ver el merendero y los espesos pinares. Es un ambiente zen para que se pueda hablar de Hayek en un ambiente relajado. No hay señales de “prohibido el paso”, el Estado no ejerce aquí su dictadura socialista encubierta.

También tenemos cosas pontificias, porque uno puede ir a Tarifa y citar a Sabina, pero los domingos hay que cumplir. Grandes avenidas rodeadas por el campo y cerezos en flor, ya está llegando la primavera. Aquí se puede ser políticamente incorrecto (feminazi, rojerío; cultura occidental y valores), el ambiente es propicio para ello. En el cielo, un avión va hacia el oeste y deja su rastro en el arrebol del cosmos, como si fuera la nube de Goku. No hay sitio para montar a caballo, qué le vamos a hacer, no hay nada perfecto.