¡Larga vida a Ringo!

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Richard Starkey Jr. (Liverpool, 7 de julio de 1940), Ringo Starr para los amigos, cumple 76 añazos. ¿Se acuerdan de ese tipo que estaba detrás de los dos Beatles y “el otro”? Ese es Ringo Starr, el batería que, cuando todo dejó de tener sentido, mantuvo el ritmo.

En una parodia de Padre de Familia, Ringo Starr aparece con una canción ante Lennon y McCartney y estos la ponen en la nevera como si el batería fuera un niño pequeño y ellos dos personas adultas con cosas que decir. Le tratan con esa condescendencia que se tiene al que hace las cosas de una manera diferente. El caso es que aquel tipo tan inocente con esa nariz tan apoteósica tenía un algo. Hablaba regular y sus fallos gramaticales dieron lugar a algún que otro título de canción que hoy vemos con naturalidad. “Tomorrow never knows”, por ejemplo, (el mañana nunca sabe) es el título de una canción que nació de una entrevista con la BBC y que luego formó parte de la letra de “Morning Glory”, de los Oasis, que dicen “Tomorrow never knows what it doesn’t know too soon” justo antes del estribillo.

Tengo de cada Beatle una impresión, y cuando me dan coraje de los buenos y de que yo no toque igual, pienso que Lennon siempre tuvo ese complejo de intelectualoide que quería hacer pensar a todo el mundo, que McCartney parecía querer complacer a quien tuviera el gusto de escucharle y que Harrison, con esa faz seria que guardaba una inteligencia muy superior a la de los otros tres, buscaba una expresión musical. Ringo, mucho menos pretencioso, hacía declaraciones como las anteriores sin ningún tipo de complejo, con una naturalidad encantadora. Será que, mis apetencias de ser el front man de una banda de rock’n’roll me eximen de tener envidia a los baterías.

Y, a todo esto, precisamente eso, cómo tocaba la batería. ¿Han escuchado “come together”? En un video homenaje Dave Grohl (batería de Nirvana y hoy cantante de los Foo Fighters) dice: “hay que ser un cabrón para hacer simplemente esto -imita las notas que da Ringo en esa cancion- y tener a la gente bailando”. Y es verdad. En esa canción Ringo Starr ejemplifica lo que tiene que ser un batería: El tipo que toca cuando tiene que tocar de la forma en que tiene que hacerlo. Que parece sencillo, como parece sencillo lo que hacía Xavi jugando en el Barça, pero no lo es. Los músicos de blues y jazz, generalmente los que más saben de esto, siguen marcando esa pauta y cambian el sentido de una canción tocando justo lo que hay que tocar y de esa forma. Es hipnotizante el uso de los platillos que hace el batería de John Mayer (perdonen que no me sepa el nombre) en esta versión de “aint no sunshine when she’s gone”:

Cuando escucho esos platillos los noto tensos, firmes, tersos. Está todo donde tienen que estar y redondean una canción escrita a dolor. Es la misma sensación que cuando escucho un disco de los Beatles y están Lennon y McCartney luciendo voces, Harrison a lo suyo y Ringo Starr haciendo lo que tiene que hacer. Sin más que eso, pero con una sencilla maestría cuya influencia llega hasta hoy. Véase esto:

Y luego está él, con esa imagen de tontorrón adorable que cantaba “with a little help from my friends” y “yellow submarine” y que compuso “octupus’ garden”, una canción que trata de querer pasar la vida en el jardín de un pulpo, ¿Y por qué no? Los Beatles son la banda más grande de la historia, pero sin Míster Richard Starkey Jr. no hubieran sonado igual de redondos. ¡Larga vida a Ringo!