‘Rudo’ la propuesta del Teatro Cánovas para este fin de semana

Las dos únicas citas, para niños desde siete años y sus familias, tendrán lugar mañana a las 18.30 y el domingo a las 12 horas

513
Andalucía al Día, Rudo

El Teatro Cánovas de Málaga propone este fin de semana “Rudo”, un espléndido  espectáculo de circo contemporáneo dentro de un espacio íntimo que atrapará al espectador y le hará vivir peligros y desequilibrios imposibles, frutos del deseo y la ilusión. Un hombre crea torres y figuras con pesadas cajas de madera, a las que se encarama para hacer precarios equilibrios acompañado de música en directo de violín y violonchelo, lírico contrapunto al esfuerzo titánico del personaje que gruñe, suda y no decae en su delirio. Una propuesta tan detallista como personal, cocinada a fuego
lento por sus creadores Manuel Alcántara y Xavier Erra.

Manuel Alcántara persigue un circo personal y singular, objetivo que le ha llevado a crear, dirigir e interpretar Genios imperfectos (2001), Locomotivo (2005), Plecs (2010) y ahora Rudo, su último espectáculo co-producido además por el Festival Grec de Barcelona. “Soy una persona autodidacta, lo que me permite intuitivamente, hacer un circo personal y aportar números insólitos que me salen de dentro, sin buscar el concepto de circo exhibición”. Así explica su trabajo Manuel Alcántara, protagonista de Rudo, un personaje que realiza un intenso esfuerzo todo el espectáculo trajinando con pesadas cajas de entre 20 y 30 kilos para remitirnos al circo clásico donde era necesario transformar manualmente las construcciones efímeras.

Rudo trata sobre las personas que han convivido con la rudeza, el esfuerzo físico y los
retos personales llevados a un extremo absoluto. Tanto Alcántara como Erra trabajan
artesanalmente, juegan con la precariedad. Así, la propia grada donde se sientan los
espectadores es destartalada y parece que vaya a caerse. Como el propio creador dice:
“no se entiende el circo sin riesgo”.

El espectador se encuentra atrapado dentro de un espacio íntimo, dado que se desarrolla en un espacio circular sobre el escenario rodeado de una grada con capacidad de 120 espectadores únicamente. Esta proximidad con la pista invita a compartir los peligros y anhelos de la vida. La música en directo de violín y violonchelo hacen de contrapunto al esfuerzo titánico del personaje que gruñe, suda y no desiste. Una propuesta detallista y personal, cocinada a fuego lento durante tres años, para lograr un circo íntimo, arriesgado y tierno.