Tamurejo 2017. Runer Beginer Chunger, II: Primer entrenamiento

Tras varios días de concentración, afronté el primer y durísimo entrenamiento para el Cross Comarcal de Tamurejo 2017.

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Parque de la Ermita de Tamurejo. Foto de Francis Cabanillas @franciscdm

A pesar de ser sevillano, de normal vivo en Madrid, soy lo que se dice un emigrante pero, cosas del azar (y de una aventura con mi amigo Josema que ya os contaré), en estos momentos me encuentro en Talavera de la Reina, provincia de Toledo, donde he realizado el primer entrenamiento, que paso a relatarles, pues sé que están viviendo ahora mismo en un sin vivir y si se descuidan pudiera pasar una tragedia, y yo no podría cargar con el peso de tal tragedia (de hecho, no puedo cargar con nada, soy hombre de músculos no ausentes, pero sí proscritos) así que, para que la tragedia no suceda y así no tenga que cargar con el peso de la susodicha tragedia (lo cual sería trágico), paso a relatarles lo que espero que les salve de una tragedia que seguramente ocurra en caso de que yo no relate nada, y de salvarme a mí, con el perdón de ustedes, de la tragedia de cargar con la tragedia.

El objetivo era correr media hora y luego abdominales, trabajo de bíceps y trabajo de pecho. Resulta que también se corre con el tren superior, cuidao. Con el atletismo me pasa como con el artisteo. Toda aquella persona que sabe algo de música puede reconocer sin ambages que de haber nacido antes, yo en los ochenta hubiera sido el Ricky Martin de Sevilla-Este. Pues en el atletismo igual, yo hubiera sido un grande en los tiempos en los que no se braceaba.

Desde luego, la vida nos trata de estas formas y no hay nada que podamos hacer. El caso: Según he visto en un blog, cuando ejercitas también la parte de arriba no sólo te pones más petati, también braceas más y mejor y, por lo tanto, vas más rápido. Lo primero que me dije es que, bueno, eso a Usain Bolt le valdrá para algo, pero ¿a mí? Ni que tuviera yo plusmarca ni nada. Yo, que por plusmarca entiendo todo aquello que hay en Mercadona y no es Hacendado, iba a ejercitar estos abdominales míos (que bajo la capa de alegría deben de ser olímpicos), estos biceps propios del colega guasón del mismísimo Thor y este pecho que parece la pantalla de “Cines Muchiko” (una sala cinematográfica que hay en Tokio a la que acudí por unos asuntos de piraterías y malas artes que no es cuestión de contar aquí) y todo ello “para bracear mejor”.

Pues iba yo corriendo sobrio, cabalgante, torero (que diría Andresín), con la mala suerte de que a los cinco minutos paso por un bar y, vaya tela mi mala suerte, me encuentro a David (el de la Modesta), que a saber qué hacía él en Talavera de la Reina, y coge y dice el muy truhán que si nos tomamos una birrita. ¿Y qué vas a hacer? ¿Qué le dices? No, mira, es que estoy entrenando para una carrera de dentro de cuatro meses. Oiga, eso está feo, me tuve que echar un botellín. Y cuando me voy a retomar mi entrenamiento coge y dice: “para, que te invito a otro”. Y yo sin ganas, no quería, yo estaba mentalizado para entrenar, pero lo de que te inviten y rechazar… Eso no lo hacen ni en Agudo. Ya mañana será otro día.