Se pega un pedo en el metro de Nervión y crea un horrocrux

"Tenía miedo de que saliera caldoso", ha declarado el protagonista.

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Viajeros del metro huyendo despavoridos por el pedo-horrocrux. Europa Press

Sevilla, siete de la mañana del miércoles veintidós de febrero. Estación de metro de Nervión. Una masa vaporífera va dejando sin aliento a los viajeros.

Eulalio Manuel Fuentes se ha pegado un pedo esta mañana de tal forma y categoría que ha dejado parte de su alma viviendo ahí, en el propio pedo. La masa de aire flatulento tiene la forma de don Eulalio Manuel, pero en marrón, se apoya en la puerta como el que está dejando pasar la vida con nihilismo, escucha los grandes éxitos de la Pantoja en su mp3 y se echa encima de quién le moleste.

Una señora que no ha querido dar su nombre ha declarado a Andalucía al Día que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo cuando empezó a sentir que la vida no merecía ser vivida. El comportamiento de mucha de las gentes que viajaban también cambió, pues se bajaron antes por no soportar tan nauseabunda situación. Pasados dos minutos, en el vagón de metro sólo quedaban don Manuel Eulalio, el pedo-horrocrux y doña Concha Mesa, que estaba allí para criticar y luego relatarle a las vecinas, de primera mano, lo allí acontecido.

En cuanto a don Eulalio Manuel, hemos podido saber que vive en una soledad pedorra de lo más indiscreta: Si bien siempre va solo, todo el mundo sabe por donde va debido a la sonoridad del campanario grave de su retaguardia.

Acudimos a una entrevista equipados con máscaras de aire y bombonas de oxígeno y pudimos comprobar que, aunque los pedos de don Eulalio acostumbran a ser pedos marxistas-leninistas (esos pedos donde el fruto del trabajo se da para el Estado, en comuna, en tanto en cuanto el medio de producción se considera inalienable al ser humano, en tanto que es el propio culo); el famoso pedo horrocrux no tenía precedentes en la producción humana. En cualquier caso, el protagonista de la historia no dudó en obsequiarnos con una serie de sinfonías entre las que destacó su interpretación de la novena de Beethoven, donde demostró un dominio inigualable del tempo y de la afinación.

En declaraciones a Andalucía al Día, don Eulalio Manuel ha declarado: «bueno, yo, la verdad, es que cuando me pegué este célebre pedo, lo que me daba miedo es que fuera caldoso. Ya saben ustedes que el culo es muy traicionero».