La Secretaria General de las medias verdades

La Secretaria General del PSOE de Andalucía volvió a hacer un discurso lleno de triunfalismo.

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Susana Díaz en el Congreso del PSOE-A. Youtube

Las medias verdades acostumbran a tener una completa mentira como sustento. El 13º Congreso del PSOE-Andalucía tenía como principal estrella a su Secretaria General, que, sin sorpresas a la vista, mostraba al mundo su particular monarquía parlamentaria.

Días antes, dimitía Eduardo Madina. El error de la Ejecutiva Federal es manifiesto, hay que contar con los y las mejores siempre. Esto hacía que en el susanismo, de repente, Madina se convirtiese en un referente. A esto le podríamos llamar el “síndrome de Antonio Pradas”, ya saben, el hombre que llevó a Ferraz los avales de Pedro Sánchez para luchar, precisamente, contra un Eduardo Madina que por entonces era antipático. Un par de años más tarde, cuando Sánchez atragantaba a Díaz, era el mismo Antonio Pradas el que llevaba las firmas que lo decapitaban. Díaz, tan sutil, cuando Sánchez no estaba en la sala habló de Alfonso Guerra, que (en otro error de la Ejecutiva Federal), también ha sido excluido.

En torno a este asunto llovían post lacrimógenos en Facebook, tweets sobrecogedores inundaban el ciberespacio. De lo que no se habla es que hay quien, a base de hacer lo mismo (pero con peor saña) ha perdido el derecho a quejarse. Para saber cómo se incluye o se deja de incluir en el susanismo al que no está de acuerdo, me gusta poner de ejemplo el caso de los avales en las pasadas primarias. El aval es público, lo puede ver cualquiera, Díaz arrasó, hubo incluso una irrisoria campaña en la que se proponía que un boli era el único aparato (queremos suponer que hubo quien se lo creyó). Lastimosamente para Díaz, la libertad de las urnas dijo otra cosa. La Secretaria General de las medias verdades obtenía bastante menos votos que avales. Alguien se lo tendría que haber hecho mirar, pues algo tiene que pasar para que haya gente que no se atreva a decir en público lo que hace en privado.

Pero, en cuanto a esto, ya saben, mejor no hablar del tema.

En la clausura, para marcar distancias con el monstruoso nuevo Pedro Sánchez, entraba en su costumbre discursiva facilona y gris: ¡Alguien le estaba haciendo elegir entre el PSOE y Andalucía! Creo que es uno de los sinsentidos más grandes que vamos a escuchar en mucho tiempo. A este respecto, cosas de nacionalidades y demás, decía que las personas están por encima de los territorios. De nuevo, planteaba un falso dilema en el que había que elegir entre una cosa u otra. Y como no era suficiente con tejer un discurso entre demagogia, tautologías y falacias, redondeaba el círculo con el esperpento de decir que se siente heredera del 4 de diciembre.

Lo que no dijo es que el 4 de diciembre se lleva ninguneando (¿qué sé yo?) toda la vida. El PSOE de Andalucía, como institución, es absolutamente ajeno a cualquier tipo de celebración o de memorándum del día que muchos consideramos como verdadero día de Andalucía. Como mucho, lo de siempre, un post en Facebook con la copla de Martínez Ares y a huir. Y bien está tener una idea de España y creer en el algo, pero reivindicar un día clave de la historia andaluza partiendo de una mentira, establecer cuatro falacias sentimentaloides respecto a Cataluña y luego, como colofón del disparate, hablar de autogobierno… Resulta grotesco.

Pero, en cuanto a eso, ya saben, mejor no hablar del tema. Y de identidad andaluza, qué te voy a contar.

En cuanto al bloque económico, “Andalucía ha hecho de dique”, dice la Secretaria General refiriéndose a la crisis. Que se ha invertido ciento y la madre, que se ha hecho tal y cual cosa y que se pretende tal esta y tal otra…  Y que dos huevos duros. ¡Hablaba incluso de mercado global!

De lo que no dijo absolutamente nada es que Andalucía es el famélico hogar de más o menos el 25 % del desempleo de España. Más de un millón de personas en paro. Tampoco hubo una palabra sobre el hecho de que, según la EPA, el 55 % de la población menor de treinta años residente en Andalucía está en riesgo de exclusión social. Ni de que el 82 % de los jóvenes de la Andalucía que se pone por bandera no cobra un sueldo que le de para pagar un alquiler. Y es verdad que se ha invertido, lo pone en los presupuestos y son perfectamente accesibles. Lo que sucede es que si las políticas que aplicas no dan resultado, es más que probable que lo estés haciendo mal.

Lo que sí ha habido es un tweet, este:

Utilizando la misma retórica triunfalista que el Partido Popular usa en Madrid, pero con esa retahíla de “los socialistas y las socialistas hemos luchado mucho”, inventado la rueda, descubierto el agua y un largo etcétera, la Secretaria General de las medias verdades obvia el hecho de que estamos en el segundo trimestre, es decir, que el paro baja, como en todas partes… Como todos los años.

Pero, en cuanto a eso, ya saben, mejor no hablar del tema.