‘Seguramente Vendrán Mañana’ de la Böhemia

En el Teatro Alhambra los días 8 y 9 de Enero

585
Andalucía al Día, seguramente vendrán mañana

Con el sugerente nombre de La Bohemia, tan ligado a la ideal supremacía de la creación artística y el mundo de las ideas, Teatreves Teatro, la compañía fundada en 2003, da su salto al ámbito profesional.

La amplitud panorámica de su quehacer escénico les ha llevado, hasta el momento, a enfrentarse, con indudable coherencia estilística a proyectos tan dispares como Anillos para una dama, de Antonio Gala; Un hombre con suerte, de José Luis Alonso de Santos o las creaciones del dramaturgo José Moreno Arenas Así en la tierra como en el infierno y The Perfect Human.

En 2014 afrontan el montaje del clásico lorquiano La casa de Bernarda Alba por el que, en el Certamen Nacional de Teatro Ciudad de Albolote, reciben los Premios del Público, a la Mejor Actriz Protagonista y Mejor Actriz Secundaria y la nominación a la Mejor Dirección. Ese mismo año, ya como La Bohemia, abordan la inmortal Luces de bohemia de Don Ramón María del Valle-Inclán.

En Seguramente vendrán mañana la referencia es el teatro del absurdo.

Un escenario apenas cubierto por tierra y raíces es el decorado en el que dos seres sin apenas memoria, privados de su dignidad, esperan. Lágrimas, risas, miedos, impotencia y búsquedas se plasman en apenas unos metros de lona: ¿Qué hacemos ahora? Pues esperar a que vengan.

“Siguen esperando. Miles de cadáveres siguen. En arcenes, fosas comunes y cunetas. Esperando. Da igual qué barbarie sesgó sus vidas. Ellos esperan que sus restos vuelvan a tener nombre. Que alguien cuente su historia. Nada hay más atemporal que la injusticia”.

Pepa y Cipri reproducen obsesivamente una misma situación, un momento concreto de sus vidas o… de su muerte.

La carencia de significado de su existencia o inexistencia les lleva a la desesperación, la abulia, al encuentro y desencuentro con personas o seres que han debido de estar o están en algún momento de sus vidas, o tal vez… en sus mentes aún errantes. Quieren descansar en paz y salir de ese anonimato maltratador que los desconcierta y los humilla; ellos esperan… y esperan… y esperan… y siguen esperando el momento de recuperar su dignidad y su historia. Lo llevan haciendo durante cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día de los 78 años que llevan enterrados, pero no olvidados.