Señor neonazi se declara absurdo a sí mismo

"esto no tiene sentido, ni tiene nada", ha declarado Diógenes Alfonso de la Cuenca.

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Hitler en una foto que el ya ex neonazi Diogenes Alfonso de la Cuenca tenía en su cuarto.

Eran las cuatro de la tarde en Miami cuando eran las diez de la noche en Turrillas, pueblo almeriense, justo en ese momento, Diógenes Alfonso de la Cuenca Silvestre, neonazi mañanero, declaraba su parecer absurdo en el balcón de su casa a la vecina de en frente con las siguientes palabras: “Pepi, me he dado cuenta de que soy absurdo”, con la respuesta, por parte de doña Pepi Martínez de: “y carajote, eso también lo eres, ¿tú te crees que estas son horas de pegar voces, so mangurrián? Anda y vete a tomar por culo, coño ya.”

El autodeclarado absurdo, convocó una rueda de prensa para dar sus explicaciones, acudiendo Andalucía al Día y otros dos periódicos bastante menos importantes. Hoy en día, el protagonista de la jornada considera que “el temita de ir por las noches en busca de esto y de aquello y venga a darle palazos a cualquier cosa no me está sentando bien, ten en cuenta que aquí en Turrillas el único neonazi soy yo, me siento bastante solo”. A esta declaración, un periodista del Diario el Vespertino Contradictorio (cuyo nombre nace de que sale por las mañanas) preguntó que si no lo deja un poco por el hecho de que ser nazi es ser también “neogilipollas”, a lo que Diógenes Alfonso de la Cuenca ha respondido “pues sí, ahora que lo dices, eso también”.

El Ayuntamiento de Turrillas no ha hecho declaraciones, pero fuentes internas nos cuentan que sus dos ciento veintinueve habitantes (según el censo de dos mil catorce) se han mostrado satisfechos, de entre ellos, sólo uno ha querido hacer las siguientes declaraciones: “Una buena mili es lo que le hacía falta a este, tanto ir de negro, tanta tontería”.

Planes de futuro

Diógenes Alfonso de la Cuenca, que actualmente se considera neo-absurdo, pretende abrir una huerta con verduras de todos los colores, sin discriminación ni nada; amén de ir los domingos a la playa con una moto que se compró el verano pasado. En cuanto a sus múltiples tatuajes, el antiguo neonazi pretende tatuarse cosas encima para que no se le vean, entre ellas, el Mar Mediterráneo (porque por muy neonazi que haya sido, Joan Manel Serrat siempre le ha emocionado)