La Bicicleta: Problema serio en la fiesta de Lidia

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Andalucía al Día, La Bicicleta de Shakira y Carlos Vives
Shakira y Carlos Vives 'La bicicleta'

Me engaño a mí mismo y lo reconozco: Me digo a mi mismo: “Bueno, dice “una cartica“, eso es de reconocer su acento caribe de Santa Marta”. Me digo: “Bueno, pero tiene parte de vallenato, eso es étnico, no tienes de qué preocuparte, sigues siendo el amigo cultureta y cansino de esta gente”. Pero yo sé que no es verdad. Tengo un problema: me gusta “La bicicleta”, la canción nueva de Carlos Vives y Shakira. O mejor dicho, “feat. Shakira”, cuidao.

¿Le pasarán estas cosas a Woody Allen? No lo creo. Woody Allen seguramente a estas alturas ya tendría un ensayo sobre la banalidad de la canción y la descorazonada utilización de las costumbre latinoamericanas. Luego habría llamado a alguna actriz británica para protagonizar una película al respecto. Cate Blanchett o Kate Winslet, seguramente. Haría lo mismo que en “Blue Jasmine” o “Si la cosa funciona”. Otra vez. La verdad es que Woody Allen puede que no sea el mejor ejemplo últimamente. De cualquier modo, supongo que hoy veré “Annie Hall” o “La última noche de Boris Grushenko” para sentirme un gafas de nuevo.

El pasado viernes celebrábamos que Lidia, tras siete años de bregar contra el sistema educativo que tenemos (el de la línea recta y la sin-pasión), ha entrado en medicina. Pedimos una cerveza algunos, otros tinto de verano (imagínense qué pienso sobre la gente que pide tinto de verano), y cuando pasa la prima de Lidia que tiene el grado superior de violín, por hacer la paradoja, empieza a sonar la canción del verano con un Carlos Vives en un Do algo dudoso.

Y al principio me burlo de la canción: “Ya está Carlos Vives haciendo esto, si yo sé que en el fondo es bueno, pero fijarse (este fijarse es de imitar a Lopera) las cosas que hace”,  se lo digo a Manuel (Manué), que pone cara de “ya está el pesao de Fernan”. Y lo digo, y lo pienso, pero se me está yendo el pie derecho tras la guitarra en quinta, que hace dos notas al ritmo del topicazo reggeatonero. “A mi manera, despelucado/ con una bisi que me lleva a todoh ladoh¿Ha dicho “despelucado”? Hostias, el otro pie.” Estoy bailando y no quería. Manuel (“Manué”) me anima a que siga porque sabe que yo estaría pidiendo en ese momento una canción de Extremoduro, él también, pero no tiene ganas de pelearse contra el sistema. La hermana de Lidia, un oasis musical que es más de Kutxi el de Marea que de Robe, me mira extrañada mientras habla con su novio. Estoy moviendo la cadera. Creo que estoy perreando. No sé bien con quién porque estamos en corro, como se ha hecho toda la vida cuando eres tímido y no quieres destacar. Para destacar está la cosa. Enseguida. Chema me levanta el pulgar en señal de aprobación. Su novia ríe. ¿Cómo no se va a reír la moza?

“lleva-llévame en tu bisicleta, óyeme, Carlos, llévame en tu bisicleta.” Que me lleven a mi de locutor a los cuarenta, que ya puestos…

Termina la canción que ha puesto el DJ con una extrañísima llamada a Piqué para no volver a Barcelona. “¿En serio dice eso la canción?” Lo dice, lo dice. Yo miro a todas partes. Sigo por mi cuenta aunque la canción no esté: “Yo te quiero así/ y me gustas porque eres diferente”. A Manuel (Manué) le noto cariacontecido. “Que hace rato está mi corazón latiendo por ti, latiendo por ti”. Manué se va a hacer otra cosa.

Al día siguiente lo hablo con un amigo de la Colombia caribeña, referencia garciamarquiana. “Es vallenato-reggeaton”, dice. Santa madre del señor. María, amiga de toda la vida, me pregunta por Lidia. Ella no vino a la fiesta, pero conoce a Lidia del instituto. Le digo que bien y que me gusta la bicicleta. Ella se piensa que es la bicicleta de los ciclistas, no la canción. Le parece estupendo. Ya está bien por hoy.