Sherlock: Lo divertido de no ser veraz [sin spoilers]

La serie británica vuelve a proponer un juego que hará disfrutar a los que entren en él.

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Sherlock. BBC

Sherlock Holmes es tan listo, tan profundamente listo y es tan vasta su inteligencia, que es prácticamente imposible pensar que sea el tonto de su familia, y lo es. Partiendo de esa base, ¿a qué nos atenemos?

Nos atenemos a una serie de aventuras que propone un juego y muchas incógnitas, todo propio de la ciencia ficción aplicada a un detective londinense al que la Policía confía los casos más peliagudos. Si te lo quieres creer, te lo vas a pasar bomba; si no, la serie va a ser un suplicio británico.

En esta última temporada, la trama es aún menos realista, lo que equivale a decir que es casi tan divertida como las anteriores. El problema es el que ya hemos dicho, si quien observa se pregunta ¿cómo ha hecho eso?, está perdido.

De la trama podemos decir poco: una sorpresa más que gigante, el pasado de Mary Watson, y la resolución del ya famoso “¿me echas de menos?” con el que acababa la temporada anterior. Aunque se ha de decir que esta temporada resulta más oscura.

En términos técnicos, tan bien como siempre. En términos artísticos, todo igual que antes. Mary Watson sigue siendo tan adorable como siempre y Mycroft tan… tan así. La pareja protagonista sigue encumbrándose.

En cuanto a la pregunta que nos hacemos toda la comunidad lectora de los libros, a saber: ¿Y se parece al libro o los libros son distintos? Seguimos con la misma respuesta que siempre, que no es otra que “Sherlock es en el Siglo XXI”, creo que con eso basta. Al igual que otras producciones basadas en obras literarias, son dos productos distintos y como tales han de ser tratados.

Vamos, que no, que lo único que tiene de guiño a los libros son alusiones como las del último capítulo, cuando, muy al final, se ve un remilgo de The adventures of the dancing men, traducido como Los Bailarines o Los muñecos danzantes.

(El Sherlock Holmes del libro es bastante más simpaticote y la relación con Watson es más distanciada, seguramente por aquello de su contemporaneidad. El Sherlock Holmes literario, sencillamente, es un tipo inteligentísimo que se droga una barbaridad porque si no se aburre… Bueno, en eso coinciden.)