Sinergia inolvidable

Un rockero y un rapero están destinados, si lo son de verdad, a llevarse bien

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Foto Facebook Oficial Kase.O

Las preguntas interesantes son las que te permiten dar una respuesta tan larga como para que el interesado se pire de puro aburrimiento. Y la última que me ha tocado es, ¿por qué un tío como tu va a ver a Kase O? ¿No eres un flipado del rock? La suelto rápido porque no se me da bien disimular: un rockero y un rapero están destinados, si lo son de verdad, a llevarse bien. Porque sí, es natural.

Creo que sería cuestión de separar música comercial y música que busca remover la mierda  La diana es lo mismo para los dos géneros, y como está el panorama musical lo último que sobra es un amigo. Últimamente veo a muy pocos chavales con pantalones y sudaderas más grandes que la arrogancia que parecen llevar encima, no veo tantas gorras de las que tapan la vista. Solo veo a tíos con el pelo inclinado y calcetines tobilleros.

Yo soy de esos mataos que se creen que saben escribir algo decente. Por eso hago las letras de mi grupo, hasta que se descubra que cualquiera de los demás puede pasarme por encima en un suspiro y eso. Pero el caso es que me suelen enseñar a menudo letras de todo tipo. Y precisamente hoy, en la fiesta de cumpleaños de uno de mis mejores amigos, un colega me ha enseñado una idea de una maqueta que quiere sacar. Me da muchísima pereza que cuando salgo la gente me enseñe música porque así no hay quien la escuche, no es plan. La quiero saborear tranquilito y luego ya contaré. Pero entre que era un chaval que me cae realmente bien y que sé que de verdad es un amante del rap, acabe accediendo a ponerme un casco mientras fumábamos fuera. Y a los treinta segundos me estaba revolviendo el estómago. Me estaba haciendo pensar, porque estaba tocando cada uno de los botones que tenía que tocar. Y es un buen tío de mi barrio, suele estar con su bicicleta por la plaza de siempre haciendo acrobacias. Saca lo que puede de vender para fumar a los amigos y de apaños a otras bicicletas, no se mete con nadie y tiene la cabeza llena de ideas maravillosas.

Esa gente, ya os digo, está en extinción. Cuando tenía 15 años íbamos a la zona del río por detrás de la estación de Plaza de Armas. Todos los parias allí juntos, en nuestra burbuja. Se solían ver batallas de gallos. Eso sí que era tenerlos en su sitio. Dos tíos cara a cara intentando humillarse delante de decenas de personas, diciéndose de todo y todo bien colocado, todo con respeto y sangre fría. Los hombres de verdad se matan hablando.

A mí me han intentado tirar de la lengua más de una vez por esos derroteros. Sobre todo tras los conciertos. Suelen asumir que como escribo las canciones se me tiene que dar bien improvisar y manejar la palabra. Y para nada, ya os digo, a mi no me pones la batería y la guitarra y me pierdo por el monte. Y sin el bajo ya ni te cuento. Mira que parece que no está, pero uy que si esta el mamón…Para nada. Pero la letra es letra, y el mensaje siempre debe ser constructivo. Si es un bombazo pegadizo mejor que mejor. Y los dos géneros son expertos en señalar con el dedo sin despeinarse cualquiera de los millones de goteras que tiene nuestro día a día.

Lo que os diga, yo los echo de menos. La mezcla con la música electrónica también les ha comido mucho terreno. Hoy por hoy ya no se lleva eso de pegarse seis o siete minutos escuchando a un tío dándote lecciones de la vida. Pero eso es algo que se tiene que mantener, porque la verdad es que el hip-hop nacional se sale. Por eso este rockero va a pasárselo como un enano viendo al Ibarra. Porque me ha enseñado más que cualquier colegio.

Hoy dejo uno de sus mejores temas y en directo. Por cierto, la introducción es de una película argentina del 92’ que se llama “El Lado Oscuro del Corazón”. Echadle un ojo, el Fernan la recomienda mucho por aquello de que el nota es poeta, yo estoy con mi tren.