Siria: seis millones de personas huidas dentro de su propio país

Cuando se cumplen siete años del comienzo de la guerra, el desplazamiento interno recibe menos atención que los 5,6 millones que han buscado refugio fuera.

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De los 11 millones de sirios y sirias que se han visto obligados a dejar sus hogares a causa de la guerra que azota su país desde hace ya siete años, “más de la mitad han tratado de ponerse a salvo dentro de las mismas fronteras”, explican desde Médicos del Mundo. Sin embargo, “reciben menos atención pública que quienes se han instalado en Europa y en los países limítrofes -Jordania, Turquía, Líbano e Irak- y es también mucho más difícil hacerles llegar atención humanitaria”.

En campos como el de Mabrouka, al este de Siria, entre los límites de Turquía e Irak, han buscado refugio unas 9.000 personas. La única cobertura sanitaria que reciben es la que les proporciona Médicos del Mundo a través de equipos móviles que han prestado alrededor de 2.300 consultas de atención primaria y más de 70 de salud mental en el último semestre. “Desde enero, nuestros equipos atienden a 50 pacientes diarios. La organización pasa también consulta en la vecina localidad de Zergan. Todo ello está cubierto por cerca de 40 profesionales, entre personal local y expatriado, que presta servicios de medicina general, pediatría, enfermería, psicología o salud sexual y reproductiva”.

Además, proporcionan medicamentos esenciales y más específicos para tratamientos de enfermedades crónicas -como diabetes o hipertensión-, cardiovasculares o mentales, como depresión. Adicionalmente, donan material sanitario a dos policlínicos en la provincia de Al- Hasakeh.

“En el campo me encontré a un enfermero de 32 años, con una hija, que trabajaba en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Aleppo, y de repente estaba viviendo en una tienda de campaña. Cómo no me voy a sentir identificado, si podría ser yo”, relata Jesús González enfermero de Médicos del Mundo que ha regresado recientemente de la zona.

La mayoría de residentes en Mabrouka proceden de la vecina provincia de Deir-ez-Zor y suelen permanecer en el campo una media de 11 semanas. “Más del 85% no tiene ningún medio de subsistencia aparte de sus ahorros y de la ayuda humanitaria”. La atención sanitaria es imprescindible en una población ya de por sí castigada por la guerra y cuyo sistema de salud ha sido objetivo bélico. “Entre quienes habitan el campo se cuentan un 7% de mujeres embarazadas, un 4% de personas gravemente enfermas, 3% con patologías crónicas, 2% con distintas discapacidades y un 1% tanto de menores no acompañados como de personas ancianas”.

En el resto del país, diversos equipos de la red internacional de Médicos del Mundo prestan servicios sanitarios básicos en las gobernaciones de Idlib, Aleppo, el Damasco rural y Dar’a. La organización apoya directa e indirectamente 22 instalaciones de salud, que han prestado más de 80.000 consultas, la mayor parte de ellas por infecciones respiratorias y trastornos gastrointestinales.

Siria enferma: de la muerte de profesionales a la reaparición de la polio

Los datos de la destrucción del sistema de salud sirio no dejan indiferente a nadie: al final del pasado año, se habían registrado 492 ataques a 330 instalaciones sanitarias, lo que había supuesto la muerte de 847 profesionales de la salud. Según Physicians for Human Rights, la mayor parte de los ataques contra instalaciones sanitarias son deliberados, lo que supone una flagrante violación del derecho internacional humanitario, que es muy explícito en cuanto a la protección de la misión médica. Además, hay una escasez crónica de medicinas, suministros y equipos, la mitad de las instalaciones sanitarias que siguen en pie están cerradas o funcionan parcialmente y solo cuentan con un tercio del personal sanitario necesario para atender a unos 13 millones de personas.

El deterioro de la situación sanitaria en Siria ha provocado además la reaparición de patologías infecciosas y el empeoramiento de las enfermedades no transmisibles. Un ejemplo es la poliomelitis, que prácticamente había sido erradicada y de nuevo se ha extendido por varias provincias debido a la falta de vacunación. En el Este de Ghouta, Médicos del Mundo ha conseguido inmunizar a más de 37.000 niños y niñas, a pesar de la escalada de violencia que ha sufrido la zona.

En los casos más críticos la falta de asistencia adecuada ha llevado a la muerte: solo en los tres primeros años de guerra fallecieron unas 200.000 personas por falta de asistencia sanitaria rutinaria. A finales de 2017 estaban sitiadas 15 zonas donde vivían más de 700.000 personas. No es raro que se obstaculice o se interrumpa la ayuda que se intenta hacer llegar a estas regiones y se han confiscado convoyes de medicamentos.

Peticiones

“El acceso humanitario salva vidas, pero, aunque las partes en conflicto lo saben muy bien, lo que se está produciendo en Siria es una limitación brutal del espacio y los movimientos de las organizaciones humanitarias. Incluso con una resolución vigente del Consejo de Seguridad para asegurar el acceso, ésta no se está respetando”, recuerda José Félix Hoyo, presidente de Médicos del Mundo España. “Siete años después, las partes en conflicto y quienes las apoyan deben ser capaces de acordar un alto el fuego definitivo y el fin inmediato de ataques deliberados al personal y las instalaciones sanitarias”, añade.