Susana Díaz, populista y demagoga

"Vamos a sembrar esperanza y confianza (...) eso es lo que espera la gente de nosotros, para eso estamos aquí... Para eso... Confianza, esperanza... Sin demagogia, sin engaños."

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Susana Díaz en el Parlamento de Andalucía. Europa Press

El populismo es una forma de elaborar un discurso (no una ideología) que se basa en atribuirse la opinión de un colectivo y decir representarlo bajo el paraguas de un liderazgo aparentemente incuestionable, contraponiendo una serie de ideas con otro colectivo al que se atribuyen cualidades nocivas.

Es decir: Podemos es populista porque Pablo Iglesias se atribuye la opinión de la gente y la confronta contra la opinión de la casta.

Siguiendo esto: Susana Díaz se atribuye la opinión de los socialistas y la confronta con la opinión de Sánchez y la de Rajoy.

¿Cuántas veces le han escuchado últimamente aquello de “los socialistas pensamos que…”?

En primer lugar, les pediría que hicieran un ejercicio en el cual dijeran: “la gente piensa que…” Encontrarán, probablemente, que la gente a la que ustedes se refieren es, en realidad, su círculo personal, las personas de las que ustedes se rodean, con las cuales comparten una opinión. Es decir, pocas personas, con una sociología parecida; una muestra homogénea que dudosamente puede representar a una mayoría. Con “los socialistas” a los que se refiere Díaz pasa parecido.

Ser populista no es malo, es una forma dialéctica más que resulta útil a la hora de ganar simpatizantes. De hecho, el populismo (como decíamos antes) no es una ideología, al ser una forma dialéctica, es perfectamente transversal a todas las formas de pensar posibles. ¿O no han visto, acaso, a Albert Rivera atribuyéndose cosas que raspan el populismo, tales como “el sentido común”, confrontándolo con todo lo que no es su opinión?

Otra cosa es la demagogia, que es procurar un discurso basado no en el raciocinio, sino en los sentimientos del público. Hasta ahí, todo normal, la demagogia por desgracia es el pan de cada día. Lo malo es cuando eres populista y te declaras absolutamente contraria al populismo, amén de cuando eres demagoga y atacas a la demagogia. Y lo machacas, y lo acusas, “porque los socialistas pensamos” y porque “yo, como los socialistas, pienso que…”

Aquí tenemos un ejemplo en el que se atribuye la opinión de los socialistas (populismo) para decir que “vamos a sembrar esperanza y confianza” (demagogia), todo ello porque “eso es lo que espera la gente de nosotros, para eso estamos aquí… Para eso… Confianza, esperanza… Sin demagogia, sin engaños.”

Para terminar, cuando enumera los motivos por las que es buena para el PSOE, deja fuera cualquier planteamiento territorial de país, elude hablar de economía y se planta en que la verdadera razón es que tiene “fuerza, tengo ilusión, tengo ganas, estoy animada y me gusta ganar…”

El espectáculo de ayer en La Sexta fue otra bochornosa cantinela en la que ella quiere ganar y los demás quieren perder; en la que ella quiere unir y los demás desbaratar; en la que ella pretende un debate de ideas, y los demás sólo buscan ataques personales, todo ello mientras es ella la que sigue sin programa. Otra muestra más en la que se puede ver que, de ganar Díaz, el PSOE seguirá teniendo el discurso zafio, sin ideología y sin posibilidades de derrotar al PP, como viene sucediendo desde que Zapatero, en mayo de 2010, liara churras con merinas y socialdemocracia con neoliberalismo.