Tamurejo 2017: Runner Beginer Chunguer IV: La otra carrera

Cuando el cura dice "la paz sea con vosotros", estos que corren ni siquiera responden. Salen escopeteados para el bar como si les persiguiese alguien, y al cura que le de la paz un romano.

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Ermita de Tamurejo. Foto de Francis Cabanillas @franciscdm

Siendo ya la cuarta semana de entrenamiento puedo decir que he mejorado sensiblemente mis plusmarcas personales: Ya he corrido un kilometrazo. Mi estado de forma, no hay porqué negarlo, sigue siendo curvilíneo, alegre en cuanto a la silueta se refiere, pero me noto más guapete, más serrano ¿saben ustedes? Recuperando confianza, que se suele decir. A pesar de lo que siempre dijo mi abuela Adora, nunca me he considerado un ser apolíneo (yo creo que ella tampoco me consideraba tal cosa, pero al ser yo su nieto, ¿qué iba a decir?); en cualquier caso, ya les digo, en una escala feo de los calatrava-Brad Pitt en “El club de la lucha”, yo diría que estoy a nivel picador, que no es torero, pero le acompaña.

Pues eso, que ya corro un kilometrazo. El día que lo corrí tuve que dejar de correr porque me encontré (la mala suerte que tiene uno) con un colega, lo que me llevó de forma irremisible a beberme una cerveza (cuya marca no diremos porque no ha puesto para publicidad) casi que sin querer. Me la merecía, no obstante. Un kilómetro es, digo yo, como de la Plaza de España de Tamurejo hasta la Ermita. Ya me visualizo llegando a la Ermita sobrio, cabalgante, torero (que diría Andresín).

Creo que estas intromisiones que sufro en la mayoría de mis entrenamientos, en el fondo, me van a venir bien. Y es que, verán: La gente habla mucho, yo el primero, del Cross Comarcal, pero los que sabemos de verdad de la idiosincrasia tamurejana sabemos que hay otra carrera: la que se corre desde la Catedral de Tamurejo hasta el bar el día de San Pantaleón nuestro patrón (siete de agosto) para coger sitio. Que va la gente corriendo como si hubieran robado del cesto. Cuando el cura dice “la paz sea con vosotros”, estos que corren ni siquiera responden. Salen escopeteados para el bar como si les persiguiese alguien, y al cura que le de la paz un romano. ¡Todo para coger sitio! Aquello es como los toros, que de sombra se ven muy bien, pero al Sol no hay quien aguante.

Vamos, tanto es así que me conozco yo a más de uno y más de dos que no ha terminado la procesión y ya están ahí al acecho, que como vean hueco se lanzan como si hubiera cincuenta euros. El año pasado, que no estaba yo en forma, pasaba por la puerta de la Catedral de Tamurejo y yendo al bar me adelantaron tres viejos de los que están en la Residencia. La experiencia tiene su aquel.

Dirán ustedes con mucha sapiencia, ¿y Tamurejo tiene Catedral? Por supuesto. Lo que pasa es que toda la vida la gente de Agudo nos han dicho que es una Iglesia, creando un complejo de inferioridad que desde luego yo no tengo. Cosas de la hegemonía (y de la envidia mala que les corroe). Por cierto, la verdad sea dicha: La gente me para por Madrid y me dice que qué me pasa a mí con Agudo. Y a mí con Agudo no me pasa nada, yo no soy agudofóbico, tengo amigos que son de Agudo y son gente muy normal, y tal.

Pues eso, que yo creo que podríamos establecer que si el Cross Comarcal es algo así como las Olimpiadas, la carrera de la Catedral hasta el bar podría ser nuestra Diamond League, por así decirlo, una especie de preparación donde se ve quién es el favorito.

Por eso la practico tanto, todos los días salgo de casa, me pongo a correr sobrio, cabalgante, torero (que diría Andresín) y me cronometro para ver cuánto tardo en llegar al bar.

Los pasos previos los puedes encontrar aquí:

I. Objetivo Tamurejo
II. Primer entrenamiento
III. El pulsómetro