Y entre tanto, Dios llorando

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Hace una semana escribí un artículo con el que pretendía mostrar la necesidad de respeto hacia aquello que tu prójimo respeta, aunque no te vaya el rollo. Pero una semana después, a Domingo de Resurrección, tengo casi por obligación cargar la escopeta de nuevo.

Los Romanones, esa especie de cártel pedófilo de curas cachodentes, justo se han quedado definitivamente libres de mierda esta semana. ¿Casualidad? Sabes que no, estaban esperando a pillarte de cerveceo por el centro en corbatita. Para no hacer ruido.

¡La corbatita y el cerveceo! Eso es ahora la Semana Santa. Hasta unos chavales norteamericanos de subieron a la Catedral de Zamora con una papa del quince mientras jugaban con no se qué piezas arrancadas del tejado. Pero los guiris siempre están igual cuando vienen la verdad. Lo peor es la gente de aquí.

Porque volviendo a Sevilla uno ya se pregunta si tiene que salir con escudo y una perfecta planificación de las posibles rutas de escape en caso de bulla. Cada año la gente está más tensa o yo que sé que narices les pasa. ¿Te quieres jugar la vida? Plantate en primera fila de cualquier cofradía nada más llegar, aunque ni molestes ni tapes a nadie.

Peleas a diario, no se cuantas me han contado ya. Niñateo de traje de chaqueta. Fortfast lo ha clavado con el vídeo. ¿Que paso ni que leches? Lo que importa es estrenar, beber y ligotear. ¿Que coño van a dejar para Feria? Y encima el cuñadismo sevillano tirando balones fuera. Porque la Madrugá se la ha cargado su gente, lo siento pero no, no han sido ni los moros ni los etarras. Más le gustaría a más de uno con tal de tapar que su hijo o hija estaba en la bronca.

Y otra cosita que me ha encantado es ese incremento de más del 40% del abandono animal. Si, cuatro de cada diez de esos perritos que típicamente se regalan en navidades se han dejado a su suerte esta semana. A la primera salida vacacional relevante vamos. Los regalan cuando Cristo nace y los tiran cuando muere. Precioso y con mucho mensaje, sí,sí…

Ni el hábito hace al monje ni el traje al señor j#*er. Más irónica no puede ser la historia. Me gustaría saber, si el que se supone que está allá arriba de verdad está (o algo similar), que carajo estará pensando de esta pedazo de semanita. Pero bueno, ahora viene la feria y allí el sevillanito estándar podrá culpar al rebujito de su hipocresía y su tendencia a la exaltación de la ignorancia y la violencia.

Y me piro a la rave de Dios, y paso ya de este circo.