Tanto monta, monta tanto: Hillary Clinton y Donald Trump

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Muchos los han calificado como los peores candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de la historia. “Tenemos que decidir entre la Bruja y el Diablo” confesaba haber escuchado a una ciudadana de Texas (EE.UU) el periodista José Manuel Martín Médem en el programa de tertulia política Fort Apache el pasado domingo.

Tanto a la bruja como al diablo se les ha agotado el tiempo de esta tan reñida campaña, hoy 8 de noviembre, 120 millones de personas votarán para elegir un nuevo Presidente en Estados Unidos para los próximos 4 años.

La mayoría de expertos en el área sigue poniendo en duda quién de los dos saldrá victorioso.

Los emails enviados desde servidores privados cuando Hillary era Secretaria de Estado han sido la pesadilla de la candidata durante este último tramo de campaña. Además, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en una entrevista realizada por el periodista australiano John Pilger, aseguraba que la demócrata fue una figura esencial para la destrucción del estado Libia. “Libia […] fue la guerra de Hillary Clinton. Mientras el presidente de EE.UU., Barack Obama, se oponía, Clinton la “defendía”.”Eso está documentado en sus correos electrónicos”, subrayaba Assange.

Por otro lado la imagen de Trump ha sido difamada después de que varias mujeres asegurasen que el candidato las acosó sexualmente; además la CNN destapó diversas grabaciones y vídeos sexistas en los que Donald Trump sacaba a relucir su esencia misógina. Incluso el famoso actor de Hollywood Robert de Niro , quiso expresar sin pelos en la lengua, su opinión sobre el magante Donald Trump; “Él habla sobre cómo quiere abofetear a la gente en la cara. A mí, me gustaría abofetearle a él en la suya”, añadía “Es un perro, un cerdo[…] Es un desastre nacional, una vergüenza para este país”. El actor ha utilizado también su speech en los Hollywood Film Awards para “prevenir que el Martes se convierta en una tragedia”.

Aún así Donald Trump ha salido casi ileso de las críticas. Al fin y al cabo Trump es un showman al que muchos norteamericanos conocían a través de la herramienta más poderosa para hacer llegar mensajes en un país democrático, la televisión. Bajo esa tez anaranjada típica de las películas Western, se esconde lo que muchos podrían considerar ‘el sueño americano’. Trump se arruinó y volvió a renacer de sus cenizas cual Fénix; patrocinando y vendiendo su apellido. ¡Trump, Trump, Trump!

A pesar de no haber sido capaz de hablar más de cinco minutos seguidos sobre una misma propuesta, Trump se ha ganado a la gente; repitiendo una y otra vez ideas drásticas, contundentes pero muy simples. Él buscaba fundamentalmente el voto de la mayoría obrera de raza blanca, haciendo hincapié en algunas de sus más famosas propuestas, como la construcción de un muro en la frontera con México que será pagado por los mexicanos para evitar el paso de inmigrantes que contribuyen a la venta de drogas en el país; o por ejemplo hacer un “chequeo extremo” de los inmigrantes, prohibiendo la entrada de refugiados de Siria y Libia. También ha querido llegar a los ciudadanos afroamericanos. Él mismo expresaba “Nuestro trabajo es hacer la vida más cómoda a esos padres afroamericanos que quieren que sus hijos puedan caminar por la calle a salvo e ir a la escuela a salvo”, afirmando que son ellos quien en realidad pagan las consecuencias de los disturbios.

Su moral protestante y presbiterana, le lleva a querer prohibir los abortos tardíos excepto en casos de violación, incesto o problemas de salud, una vez más con total oposición a su contrincante quiere eliminar el financiamiento de Planned Parenthood, la red popular que ofrece servicios de salud reproductiva, incluidos abortos. La firmeza del candidato le ha llevado a expresar que sólo aceptará completamente el resultado de estas elecciones si es él quien resulta el ganador.

Hillary Clinton ha sido más previsible en sus propuestas demócratas. Ella quiere continuar con el globalismo de Obama: integración de inmigrantes, cierre de centros privados de detención para inmigrantes indocumentados, reforzar las patrullas fronterizas, e incluso permitir que familias indocumentadas puedan comprar planes de cobertura médica son algunas de sus propuestas. Con respecto a política exterior, Clinton se ha comprometido a resolver la guerra civil en Siria y el sectarismo en Irak para así dificultar el desarrollo de ISIS en la región. Quizás en un par de años Siria y Libia se convertirán en hermanas gemelas.

De nuevo en desacuerdo con su contrincante, la demócrata quiere restringir la venta de armas, y promover medidas que obstaculicen la obtención de armas a aquellos ciudadanos que tengan antecedentes de problemas domésticos y/o problemas mentales.

¿Cómo funcionan las elecciones en Estados Unidos?

Cuando un ciudadano vota por su candidato a Presidente, realmente vota para aleccionar al compromisario (o elector) de su estado hacia dónde debe ser dirigido su voto en el Colegio Electoral. Cada voto se asigna al candidato que consigue la mayoría del voto popular en cada estado. El número de compromisarios es proporcional al número de habitantes del estado en cuestión. Para que un candidato alcance la mayoría y por lo tanto, adquiera la Presidencia del gobierno, necesita 270 electores de los 538. Existen estados que las encuestas han previsto tener mayoría republicana como Texas o Nebraska; California, o Washington son estados con apoyo histórico al Partido Demócrata y hasta hoy parecen seguir dándole el apoyo a Hillary Clinton. Sin embargo Pennsylvania o Florida son dos de los denominados swing states o estados pendulares, estados en los que no existe un apoyo aplastante para ninguno de los dos candidatos.

Hoy Hillary gana por 5 votos, según los datos de HuffPost Pollster; sin embargo se sospecha que haya muchos votos ocultos, y es que hay mucha gente que no quiere reconocer que votará a Trump.

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