El Teatro como herramienta para la integración y la cohesión

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Desde octubre del año pasado un grupo de mujeres de diferentes etnias y distintos barrios de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) se reúnen todos los viernes en la Biblioteca José Manuel Lara para llevar a cabo un Proyecto de Teatro Social, de la mano de Chus Gómez y Magdalena Alfaro. El objetivo es romper las barreras psicológicas que las separan, buscando la transformación social y el empoderamiento de ellas, para que puedan cambiar una realidad, en algunos casos, muy dura.

Esta iniciativa nace en el seno de la Asociación de Mujeres en Igualdad de Alcalá. Una entidad que emergió del barrio San Miguel-El Castillo y que se centra en conseguir la participación y colaboración de “mujeres luchadoras” en busca de un cambio en su entorno, tanto social como personal. De esta manera nos lo contaba, Soraya Rodríguez: “Hablando un día con Magda – que pertenece también a nuestra asociación- me dice: ‘¿Por qué no hacemos un tema de teatro?’, a lo cual le respondí que me parecía fantástico. No sabíamos la gente que iba a venir. Y pasó una cosa muy curiosa, que las mujeres que iban viniendo una semana tras otra, se iban quedando e invitando a otras. De manera que, se fue creando un ambiente de cohesión y compañerismo en un grupo numeroso de unas 25 mujeres, que están deseosas de venir todos los viernes. Qué duda cabe, que el fantástico trabajo que están realizando, tanto Magda como Chus, ha contribuido al éxito de este taller”.

Un taller donde las mujeres tienen total libertad para expresarse, donde aprenden unas de otras y no existen juicios de valor. Un espacio de encuentro donde la comunicación fluye en dos direcciones y las “barreras absurdas” se rompen. Así, han conseguido unificar –de alguna manera- a mujeres de diferentes barrios, generaciones, cultura, creencias y etnias.

“Aunque este proyecto nació en una asociación de mujeres del castillo, el hecho de que se haya abierto al resto me ha parecido muy acertado. Yo no soy de Alcalá, pero llevo muchos años viviendo aquí y opino que el barrio del castillo es algo muy desconocido para el resto del pueblo. Este barrio era como algo tabú y había quién te decía, ‘no vayas, ¡uy que susto¡’. Yo me he sorprendido de la gente tan buena que hay en el castillo, tan generosa, tan cariñosa y que se entrega tanto. Me he sentido integrada como si viviera con ellas toda la vida”, afirma Sonia participante de este taller.

Esta opinión es compartida por el resto de compañeras. “En Alcalá sigue habiendo una imagen equivocada de lo que es el castillo. Yo conozco a la gente del castillo de siempre, desde hace muchos años, y sé que hay prejuicios con la gente que vive allí y la forma que tienen de hacer las cosas. Este taller nos está beneficiando tanto de forma individual como colectiva”, añade Mariló. “Yo amo el castillo y amo Alcalá”, sentencia Raquel.

Para Chus y Magda el trabajo está siendo altamente satisfactorio e incluso ha sobrepasado sus expectativas iniciales. “Lo que más nos está apasionando, por el momento, es el proceso de autoconocimiento. Ese proceso de sacar de ellas lo que no pensaban que estaba ahí y formaba parte de su propio potencial. Es decir, que lo que intentamos es movilizar los recursos naturales que ellas tienen y que están escondidos”.

Ambas profesionales realizan este trabajo de manera altruista y sin remuneración alguna, lo cual se refleja en las opiniones de las integrantes del grupo. “Nos están haciendo crecer sin darnos cuenta, estamos aprendiendo y evolucionando como personas. Aprendemos de nuestras compañeras y aprendemos de ellas también, de la forma que están dando su tiempo por nosotras, que hoy en día eso no se valora”.

Compañerismo, solidaridad, igualdad, conocimiento, comunicación… muchos son los adjetivos que podrían definir este proyecto y muchos más los beneficios que surgen de él, pero como todo en la vida necesitan algo de apoyo económico. “¿Qué es lo que queremos? Trasladar todo esto que está ocurriendo aquí, dinamizarlo de forma real y que se consolide como proyecto en el Barrio de San Miguel. Lo que pasa es que tenemos un pequeño problema, aunque estamos acostumbrados a andar prácticamente sin dinero, en este caso nos hace falta un poquito. Lo que necesitamos es algo de financiación para esta iniciativa, porque es un proyecto muy bonito que aboga por la cohesión y la dinamización, y la verdad es que es para realizarlo. Es un trabajo fantástico que hace que las personas se sientan a gusto”, manifiesta Soraya.

La metodología que están utilizando es la del teatro social y crítico “donde trabajamos en democracia y participación, principalmente”, explica Magda. “Las directoras de teatro no se establecen como en el teatro más clásico, donde la dirección está en un lado y los actores y actrices están en otro. Aquí esa barrera se rompe. Y trabajamos más coordinando las propuestas que ellas inconscientemente nos van haciendo”.

Todas nos aseguran que no saben definir el ambiente que se ha creado o que ha surgido en este taller. Hablan de algo mágico, algo que no saben expresar con palabras porque solo se puede sentir. Lo cierto es que, es el resultado de un gran trabajo en equipo entre mujeres dispares, pero iguales en esencia, que están consiguiendo transformar su realidad.