Titiriteros. Problemas. Libertad de expresión

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El problema no es, en realidad, los titiriteros detenidos: El problema es la ley mordaza.

El problema es que nadie puede decir nada que se salga del eje de lo correcto sin ser vilipendiado. El problema son las amenazas de muerte a una twittera que defiende la igualdad de género, las quejas vacías, los reclamos de diálogo entre insultos.

El problema es haber hecho una campaña basada en la libertad de expresión y luego hacer todo aquello que se dijo que no se haría. El problema, realmente, es que si para ganar votos se dijo bajo el paraguas de la libertad de expresión que tal o cual es populista, basta con pactar con él para perder credibilidad. El problema es llamar casta al único que podría tender la mano y apropiarse con la lengua lo que te quitarán las posaderas al sentarse en un escaño.

El problema es ser Charlie sólo los fines de semana y estar con las víctimas del terrorismo sólo si es oportuno. El problema es apostar por la cooperación internacional sólo si procede. El problema no son lo que dibujan los pinceles, sino quién vendió las armas que los asesinó.

El problema es que entre corrupción y juzgados no vemos la noticia de la sin-noticia. El problema es que no pasa nada, que nada existe, que nada pretende arreglarse. El problema es que ya estamos en campaña, y dado que han caído los mercados, no sabemos si la campaña es del miedo o electoral… El problema es que lo importante son las siguientes elecciones y no ésta legislatura, que ha nacido sietemesina y no tiene madre que mire la incubadora.

El problema es que para saber si los titiriteros hicieron enaltecimiento del terrorismo habría que haber visto la obra, pero la televisión habla más que escucha.

No sé si los titiriteros hicieron enaltecimiento de nada, no me pronunciaré a ese respecto, al menos, intentaré no dar mi opinión sobre algo de lo que no sé, pero el problema no es ese: El problema es que la libertad de expresión fastidia, y para que deje de fastidiar hay que ir al teatro y al cine, pero han subido el IVA.

El problema, en definitiva, es que da la libertad de expresión se usa sólo para lo que conviene y como un arma arrojadiza.